La extraña nada me envolvió durante unos segundos, en los que lo único que sentía a mi alrededor era una intensa humedad, casi tanta como la que había sentido al recobrar la conciencia en el rio.
¿Donde estaba ahora?
No podia ver nada.
Fue entonces cuando comenzó a aclararse todo.
Me encontraba en lo que parecía una habitación cerrada. No habían ventanas ni puerta, nada que me permitiera ver que había mas allá de aquellas cuatro sucias y destartaladas paredes.
Me recordaba mucho a mi propia habitación, una pequeña cama de sabanas que antaño habían sido blancas pero que con los años y numerosos lavados se habían vuelto beis, un antiguo tocador de madera con un espejo ovalado y una pequeña mesilla con una lampara que estaba encendida.
Y ahí se acababan las similitudes.
La verdad sea dicha, la habitación era algo mas pequeña que la mía, pero ka atmósfera que la rodeaba le daba un aspecto mucho mayor y algo misterioso. A quien quiero engañar, la habitación exhumaba misterio.
La luz azulada que llevaba observando desde que desperté a este sueño estaba por todas partes, pero sin salir de ningún lado. Era como si el aire que respiraba fuera la luz.
En el centro vacío de la sala la luz se ondulaba, creando formas extrañas, como si allí, donde la nada parecía tomar forma, realmente hubiera algo escondido.
La curiosidad me arrastraba hacia aquel lugar, aunque con pasos lentos y cautelosos. Al estirar la mano hacia la ondulación esta tubo un extraño efecto de succión y de repente sentí cada célula de mi cuerpo ser separadas, absorbida y de nuevo unidas.
Al ser consciente de nuevo de encontrarme en la habitación tuve que comprobar que todo mi cuerpo estaba tal y como debería de estar pasando las manos como loca por todas mis extremidades.
Cuando estuve segura de que mis pies estaban colocados hacia alante, mis brazos en su lugar y mi cabeza en la posición correcta, mi corazón comenzó a desacelerar su rápido ritmo y me permití mirar el lugar en el que me encontraba ahora.
Podría decir que era la misma habitación, que lo era, pero a la vez era distinta. Algo había cambiado. La diferencia del cambio de la habitación con el del pasillo es que allí podía decir que era lo que había cambiado. Los muebles eran los mismos, viejos y destartalados, la luz era mas azul que nunca, brillando con fuerza casi cegadora, y no había puerta.
Todo igual, pero a la vez distinto.
La gran diferencia era la enorme cuba de agua, clara y limpia, que había en el mismo centro del cuarto, del que cada pocos minutos se desprendían pequeñas nubes de vapor azul que lo invadían todo de ese hermoso color.
La cuba era tan extraña porque desde la distancia a la que me encontraba de ella, podía escuchar susurros que salían de ella. Un dulce murmullo que no cesaba y que sonaba, si lo escuchabas con mucha atención, como una nana. Una nana del pasado.
-Te estaba esperando-Habló una voz que salio de la nada.
Fue muy extraño.
Un segundo.
No había nadie.
Al siguiente.
Ella estaba allí.
-Llegas tarde, llevo media hora esperándote.- me regañó.
-¿Alice?
-Si, soy yo. Vaya, tienes una voz muy bonita, claro que ya lo sabia, pero no es lo mismo escucharla en persona. Bien, no tenemos demasiado tiempo, tenemos cosas que hacer.
La pequeña chic adolescente, de unos 17 años, aparentaba ser mas bien una niña de doce, por su baja estatura y su cuerpo menudo. Solía tener un aspecto enfermizo, pues era una de las pacientes mas medicadas, debido a que nunca había dejado de ocultar y proclamar que podía ver el futuro. Si, es cierto, cualquiera que lo oyera sin conocerla pensaría que estaba loca, pero los que habíamos presenciado como ella había precedido que algo pasaría un tiempo antes de que realmente ocurriera, como cuando dijo que el celador Anderson se resbalaría con el vomito de la pobre Johanna porque esta tendría una mala reacción a su nueva medicación contra la esquizofrenia, no la considerábamos una loca. Claro que esas personas eramos los que estábamos considerados como locos, por lo que era como un circulo vicioso, que la mantenía allí encerrada.
Pero ahora, su débil aspecto había desaparecido.
Su pelo, mucho mas largo que en la realidad, le caía en delicadas hondas hasta la cintura y su color oscuro relucía con salud renovada. Su rostro habitualmente grisáceo, pálido, se encontraba con un delicado tono rosado, con sus mejillas ruborizadas y llenas. Sus ojos brillaban con alegría y sus labios rosados sonreían.
-Me encanta poder hablar contigo, aunque sea solo en un sueño.
-¿Sabes que es esto?-Pregunté, deseando saber lo que estaba pasando.
-Claro que si. Es una... especie de conexión.
-¿Una conexión mental?
-En parte, aunque lo importante de esta conexión no es tu mente, sino tu alma. ¿No te has preguntado por que no escuchas a Soul estando aquí?
-¿Como sabes tu de Soul?- Pregunté, confusa. Ella solo me dedico una mirada, como diciendo "¿No es obvio?"- Lo has visto ¿No?
-Desde la primera vez que te vi supe lo que eras. Supe que no estabas loca. Que eras especial.
Caminó hacia la cuba y comenzó a remover el agua con las manos, de forma distraiga y relajada.
-¿Puedes decirme lo que soy?- Dije mientras me acercaba a su lado y observaba el agua, contemplando las hipnotizantes hondas que en ella se formaban.
-Lo siento, hay cosas que no te puedo revelar, tienes que averiguarlo tu sola, pero tranquila, he visto que pronto sabrás todo.
-Si no me vas a decir nada ¿que hago aquí? ¿Necesitas ayuda?
-No. Yo no soy la que necesita ayuda, eres tu, Raven. Estas en peligro. Te he visto, una gran sombra de maldad va tras de ti.
-Bueno, creo que llegas algo tarde. ¿Quieres saber lo que me ha pasado hoy en mi salida?
-Has muerto. Ese hombre de luz desconocido te ha atacado y consiguió matarte, después apareció Daniel, que te salvó, aunque no sabes como desaparecieron tus heridas ni como volviste del mundo de los muertos. Te voy a contar algo, para que confíes completamente en mi. Soy descendiente de una larga estirpe de oráculos, descendencia del oráculo de Delfos. ¿Sabes lo que es?
-He leído un libro de historia antigua, sobre Grecia. Lo mencionaban en algunas de las leyendas de los héroes. ¿Quieres decir que eres la descendiente de un mito griego?
-No es un mito, es real, pero son muy pocos los que conocen ese secreto. La historia no ocurrió tal y como la conocemos, fue cambiada al antojo de los poderosos y se ocultaron muchas cosas para poder controlar el mundo con mayor facilidad.
-No quiero sonar tonta, pero no entiendo como puede ayudar al control esconder a una adivina griega.
-No solo escondieron a mis antepasados, sino a montones de personas que ahora son consideradas leyendas. Y... no las escondieron. Las persiguieron e intentaron erradicarlas a lo largo de los años. El ejemplo mas conocido es la inquisición, en la que "supuestamente" se perseguía a los infieles, pero extraoficialmente, en las hogueras ardieron personas que se oponían a este ocultamiento, gente que conocía la verdad y por no permanecer en silencio fueron ejecutados.
-¿Por que me cuentas esto? Dijiste que no me dirías nada.
-No te he dicho nada sobre quien eres, solo te he contado un dato importante de la historia. Mi historia y tu historia. Soy un oráculo, pero no solo veo el futuro, puedo ver hechos del pasado. He visto tu vida Raven, se que has sufrido y todavía no has acabado, pero puedo asegurarte que dentro de poco podrás ser feliz. Te digo esto como un aviso, porque si no llevas cuidado, morirás antes de alcanzar la felicidad.
Cuando acabó de hablar, no pude contestarle, pues el miedo inundaba mi sistema nervioso.
-Ven, te mostraré algo que creo que te ayudará.
Tomé su mano, que había extendido hacia mi y las introdujo juntas en el agua.
-Cierra los ojos.
La obedecí, pero al principio no sentí nada.
Pero a los pocos segundos un cosquilleo comenzó.
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