jueves, 10 de marzo de 2016

CAPITULO 26

Podía escuchar los pesados pasos en el pasillo, tras mi puerta cerrada.
Se acercaban, se detenían unos segundos, como si dudara sobre si entrar o llamar, daba la vuelta y volvía a caminar por el pasillo.
Ya llevaba unos diez minutos haciendo lo mismo, sin dejarme relajarme porque en cualquier momento podría entrar.
No podía ver quien era, pero lo sabia.
Tras tantos años de ser despertada por la misma persona había aprendido a reconocer los paso de Jace.
Tenia miedo de el. Sabia que a esa hora no había nadie ni en mi planta ni en la de debajo, tan solo un par de celadores en la planta baja sentados en la sala de personal sin hacer mas que ver la televisión o jugar a las cartas.
Normalmente, por las noches se quedaban unos cinco celadores y otras tantas enfermeras, pero el señor Mallis, supervisor de los trabajadores  del centro, les dio el día libre a la gran mayoría del personal por todo el jaleo que se había armado tras lo de Alice.
No sabia que hacia Jace allí, porque había oído decir a Stella, mientras hablaba con la cocinera, que le habían ofrecido unas vacaciones pagadas por la traumática experiencia que había pasado conmigo y con el cadáver de Alice.
Por lo que podía escuchar de sus erráticos pasos y sus esporádicos suspiros, las había rechazado.
Tampoco había tenido ningún problema con la policía.
Finalmente, tras detenerse de nuevo ante mi puerta, aunque mas tiempo que en las anteriores ocasiones, se dio la vuelta y sus pisadas se  alejaron hasta que me llegó el amortiguado sonido de sus pasos bajando las escaleras.
"Por fin se ha ido" suspiró Soul, que había estado tan callada como yo, expectante.
"Estoy asustada Soul. ¿Crees que intentará matarme?"
"No lo se. Eres la única que sabe lo que ha hecho, pero fácilmente podría alegar que tu estado mental no es "optimo", ya sabes, como aquella chica que dijo que el celador Samuels la había forzado. Nadie la creyó, el dijo que estaba loca."
"Si, es cierto, fue horrible. No se que hacer Soul. El Jace al que yo conocía jamas haría daño a nadie. Era tan amable con todos. ¿Que ha pasado?"
"Creo que deberías intentar descansar"
Giré sobre mi costado y cerré los ojos, a la espera de que el sueño se apoderara de mi.


El golpe en la puerta me despertó con un sobresalto.
-Hora de levantarse señorita Blossom- dijo una voz masculina, que me resultaba familiar pero no odia reconocer. Era obvio que no eran ni Jace ni Daniel.
Al levantarme sentí mareo y mi cuerpo incomodo, dolorido, como si hubiera hecho mucho ejercicio el día anterior. Caminé hasta la puerta y la abrí, encontrándome allí al celador Johnsson, con las manos agarradas a su espalda y aspecto jovial. 
Me alegre de que fuera él quien había sido asignado a  acompañarme. Era uno de los pocos celadores confiables, entre los que hacia poco incluía a Jace. Era amable, aunque algo tímido. Se sonrojaba cuando alguno de los otros celadores hacían algún comentario referente al sexo, lo cual hacían con frecuencia. Otro de los momentos en los que se sonrojaba era cuando estaba cerca de Johanna, una de las chicas tratadas por esquizofrenia, de la que todos sabían que estaba enamorado, aunque el creyera que lo ocultaba.
-Hoy seré tu celador. El señor Mallis me ha pedido que te acompañe y te informe de que hoy el doctor Kendrick no ha podido venir, por lo que no tendrás terapia hasta mañana.
Asentí y volví a cerrar la puerta para coger mis cosas.
"Otra vez despierto sin soñar nada" pensé mientras abria mi armario "No entiendo que pasa, no recuerdo nada. Solo oscuridad" Comenté esperando que Soul hablara. 
Pero no lo hizo.
"¿Soul?"
No contestó.

Bajamos las escaleras, de forma lenta, pues los músculos me molestaban y sentía la cabeza dar vueltas si me movía demasiado rápido. Caminamos en dirección a los vestuarios femeninos de los que salieron Brigit, que me dedico una sonrisa triste, y Johanna, que tan solo miró al celador Johnsson y le sonrió, lo que lo hizo ponerse tan rojo que su rostro parecían ascuas ardientes.
Tras ellas, escoltándolas, estaba Jace.
Me dedicó una mirada y casi sentí como si todo se moviera a cámara lenta. Sus ojos, de un azul tan oscuro como la noche, destellaron de miles de tonalidades de azul al cruzar la mirada conmigo, como si fueran fuegos artificiales. Eran semejantes a como los había visto cuando había matado a Alice.
Aparté la mirada y me cubrí el rostro con el pelo.
Johnsson se quedó junto a la puerta mientras que yo pasaba. Abrí la taquilla en la que dejaba mi toalla, sacándola y depositando allí mi ropa limpia. 
Me desnudé y dejé la ropa sucia encima del banquillo que había entre las hileras de taquillas. Según había leído en libros, el vestuario parecía diseñado como los vestuarios que describían de un instituto, aunque no entendía la razón.
Caminé descalza hacia las duchas, enrollan fuertemente la toalla a mi alrededor. El suelo de las duchas estaba aun húmedo del anterior uso, así que lo pise con precaución, pues mi malestar, mi torpeza ocasional y un suelo mojado no era una gran combinación.
"¿Soul?¿Donde te has metido?" Pregunté intentando comunicarme con ella de nuevo. Me sentía nerviosa, ya que ella no solía callarse. Cuando guardaba silencia había que esperarlo todo, sobre todo algo malo.
Giré el grifo del agua y esperé a que estuviera caliente para meterme bajo la inconstante lluvia de agua clarificada.
Estar limpia de nuevo me hizo sentir un poco mejor y el agua sobre mi ayudo a relajar un poco la tensión acumulada y los nervios. Llevaba el pelo sucio, por lo que el jabón fue un alivio y el agua ayudó a disipar mi malestar.
O eso pensaba.
De pronto un intenso dolor atacó mis sienes y me agarré la cabeza con fuerza,como si fuera a explotar e intentara retenerlo entre mis manos. Intenté recostarme contra la pared, pues la sensación de mareo iba en aumento junto con el dolor, hasta que se volvió insoportable y abrí mis labios para pedir ayuda, pero no sabia si algún sonido había salido de ellos.
Ya no oía nada. No veía nada. Solo sentía dolor.
Y entonces la oscuridad lo envolvió todo.

CAPITULO 25

Habían pasado horas desde que salí del despacho del doctor  muerte y todavía seguía temblando como un flan.
Ese ultimo comentario, del cual había intentado convencerme a mi misma que había sido mi imaginación, me había dejado en tensión, pues hablaba del tema como si lo conociera de primera mano, como si hubiera tenido algo que ver.
Por primera vez en años, dos celadores me escoltaban en todo momento, sin perderme de vista. Y ninguno de ellos era Jace.
Habia oído a las enfermeras hablar. Al parecer la policía había estado en el centro y habían tenido que meter a todos los pacientes en la sala común para mantenerlos alejados de los agentes, que se habían llevado el cuerpo sin vida de la pobre Alice. Jace, que había sido el que la encontró, había pasado dos días fuera, declarando sobre lo que había visto.
Claro que no diría que había sido el el que hundió el cuchillo en su cuerpo.
Todos me miraban, pues sabían que yo también había visto el cadáver y la curiosidad era patente en sus ojos.
La hora de cenar llegó con mayor lentitud que la habitual, aunque al igual que a la hora de comer, al contemplar el plato ante mi no pude ni pensar en probar nada.
"Tienes que comer, cielo" Insistió Soul "No puedes debilitarte"
"Hazle caso a la preciosa numero 2" irrumpió de repente Daniel "tienes que estar mas fuerte que nunca, pequeña, tu momento se acerca"
"¿Que momento? ¿que va a pasar?" Pregunté, girándome para buscarlo con la mirada, sin hallarlo.
"No te lo puedo decir aun, pero ya falta poco. Eres poderosa Raven, confía en mi y te ayudaré a explotar ese poder. Y a ser libre"
Tan de repente como su presencia irrumpió en mi mente, se esfumó.
"Este hombre solo nos quiere confundir" se quejó Soul "Aunque tiene razon en que el momento se acerca" añadio a regañadientes.
"¿¡Que momento!?" le grité.
"No te puedo decir nada. Tampoco es que sepa gran cosa, solo lo que me dice mi instinto. Pero si se que pronto tendrás que tomar una decisión que te abrirá dos caminos, o morimos o seremos libres para siempre."
"¿Y como se cual es la opción correcta?" Pregunté pasándome la mano por el pelo con desesperación. "Tengo miedo, Soul. No quiero equivocarme. No quiero morir. Mi vida hasta ahora no ha sido demasiado buena, es cierto que podría haber sido peor, pero no quiero morir sin ve si la vida puede mejorar"
"El miedo al futuro es un rasgo tan humano" Contestó ella tras un largo suspiro. "Todos estamos asustados, Raven. No existe una persona que no tenga miedo de algo. Todos tenemos miedo a equivocarnos, a no tomar la decisión que nos lleve a la felicidad. ¿Sabes cual es el miedo mas común entre los humanos?"
"¿El miedo a la muerte?" respondí, aunque sonó como una pregunta.
" No exactamente. La gente no teme principalmente a la muerte. Somos criados para aceptar que la muerte nos llega a todos, así que es un temor leve. No. Lo que la gente en realidad mas teme es el después"
"¿El después?" Pregunté confusa. Por momentos Soul me hacia sentir perdida con sus discursos.
"Lo que queda detrás de ti una vez que no estas. Lo que mas teme la gente es no ser recordado. La mayoría de las personas se pasan la vida intentando hacer algo revolucionario, algo que le haga un hueco en la historia. Algo que lo haga ser recordado tras su muerte. Lo mas triste, es que la inmensa mayoría fracasa estrepitosamente. "
Tenia razón.
No tenia nada que decir sobre ello, pues era cierto, así que guarde silencio y comí.

CAPITULO 22

Notaba su intensa mirada durante todo el día, pero no dijo nada, solo se dedicó a mirarme como si su vida dependiera de ello.
Creo que todos notaron que había algo anormal entre Jace y yo, porque las miradas, ya no solo de celadores y enfermeras, sino también de los pacientes, estuvieron sobre nosotros todo el día.
Cada vez que se acercaba a mi para algo, ya fuera traerme mi medicación o la comida, me tensaba, esperando que me hablara o incluso que intentara disculparse de nuevo, pero lo único que había entre nosotros era silencio.
Fue un día tan normal, sin ningún altercado entre pacientes o con los celadores, sin ningún desvarío exagerado por parte de algún enfermo, como solía pasar en ocasiones, que pareció eterno.
Incluso en el sueño de esa noche no pasó nada interesante.
El mismo pasillo de todas las noches, con la única excepción de que no había ninguna puerta. Algo que no me esperaba.
Y dado que no podía despertarme a voluntad, me tocó vagar por los pasillos dormidos como un alma en pena durante lo que parecieron horas, lo que me permitió observar a los celadores del turno de noche, en la sala de descanso, bebiendo cervezas y jugando al poker.
Cuando por fin sentí el tirón característico que me devolvía a mi cuerpo, estaba muerta de aburrimiento.
Debía de haber sabido que toda esa calma tan solo precedía a la tempestad.
Era temprano. Tanto, que cuando abrí la puerta de la habitación, todo seguía en la mas profunda oscuridad.
No notaba ese olor a comida tan característico de las mañanas y nadie había venido a buscarme, lo que me indicaba que seguramente la hora del desayuno estaba bastante lejos.
No quería volver a la habitación, así que decidí que pasear un poco por el edificio no me haría mal.
Que equivocada estaba.
Los destartalados pasillos ya de por si sombríos eran aterradores a esa hora, con la oscuridad como reina y el silencio como su consorte.
Lo único que rompía el atronador silencio era el sonido entrecortado de mi respiración y de las tablas chirriantes del suelo cuando las pisaba.
Al bajar la escalera comencé a sentir algo extraño, no sabia lo que era, pero algo no iba bien, es mas, algo estaba muy mal. Un penetrante olor a oxido inundaba toda la planta de las chicas, en donde había estado ya tantas veces en sueños. 
Entonces oí un ruido, algo que yo no había hecho.
Provenía de la habitación de Alice, la cual tenia la puerta entreabierta lo que permitía que se escapara de su interior un pequeño rayo de luz blanca.
Otra vez el mismo sonido.
La curiosidad me pudo y caminé por el pasillo intentando no hacer ruido, pisando con cuidado las tablas, hacia la habitación.
Con cuidado, sin apartar mi cuerpo de la pared, estiré el cuello para asomarme a la rendija de la puerta.
Podría haber esperado cualquier cosa, como que Alice estuviera pintando sus visiones en las paredes, bailando desnuda a la luz de la luna para invocar a los dioses, que algún celador se hubiera colado en su cuarto para aprovecharse de ella, o incluso que un hombrecillo verde estuviera jugando a las cartas con ella. Viviendo durante tantos años en un lugar como Rimbaud aprendes a esperar cualquier cosa.
Pero jamás, jamás, habría imaginado ni en mis mas oscuras pesadillas, ver lo que vi.
La sangre lo cubría todo.
Las paredes, habitualmente decoradas con papel pintado de flores, ahora estaban decoradas con grandes salpicaduras escarlata.
El suelo de madera era el huésped del inmenso charco rojo que se extendía alrededor de una pequeña figura de pelo negro y pijama azul. La piel pálida, ahora aun mas blanca, parecía brillar en la oscuridad de la madrugada.
El movimiento de una sombra permitió que la escasa luz que entraba por la ventana alumbrara el joven rostro, en el que estaba impresa una grotesca  mueca de horror.
Alice.
"Oh, no" Susurró Soul, antes de que yo pudiera decir nada por el shock en el que e encontraba.
Claro que ese Shock no hizo mas que aumentar cuando vi lo que ocurrió a continuación.
La sombra que con anterioridad había notado moverse entró en la trayectoria de la luz, agachándose junto al inerte cuerpecillo de Alice. Una gran mano agarró el cuchillo, el cual no había notado, que aun estaba sumergido en el pecho de la victima, y lo arrancó can fuerza, saliendo este completamente rojo.
El cuchillo emitía un extraño resplandor azul, como el que inundo todo el sueño con Alice, y las extrañas runas que recorrían toda la hoja goteaban azul puro y brillante.
No podía seguir mirando lo que le había quitado la vida a Alice, con quien tan solo ayer había estado hablando en sueños, quien me había advertido del peligro que corría.
¿Acaso ella no había visto su propio futuro?
¿No sabias que corría un peligro aun mas inminente que el mio?
Levanté la mirada, queriendo ver quien le había arrebatado su vida y me topé con unos ojos, unos ojos que no eran normales, ojos de mil tonalidades distintas de azul. Unos ojos desconocidos, pero que conocía muy bien.
Al ver esos ojos, recordé lo que Alice dijo al terminar la conexión con el sueño.
"-Desconfía de él, Raven, abre los ojos, no merece la confianza que le das.-"
Arrodillado junto al cuerpo muerto de Alice, se encontraba Jace.
-Toda mi vida me hicieron saber que no llegaría a nada, que no seria nadie.- Le habló al cuerpo, casi con lastima. Al parecer no me había visto.- Mi madre solía decirme '¿Quien te crees que eres para cambiar el mundo, niño tonto?'Yo pensaba que se equivocaba, que podía hacer cosas buenas, pero en situaciones como esta la recuerdo y me hace pensar que tal vez tenia razón. Lo siento, pero esto tenia que pasar.
Di un paso hacia atras, queriendo retroceder el tiempo, que nada de eso hubiera pasado, que el Jace en el que tanto habia confiado no fuera un asesino.
'-Desconfía de él, Raven, abre los ojos, no merece la confianza que le das.-'Volvio a sonr en mi cabeza la voz de Alice.
Podia sentir que Soul trataba de hablar, de que la escuchara, queria decirme algo, pero no podia oirla, todo lo que escuchaba era el ruido de mi corazon desbocado mientras trataba de dejar de mirar esa grotesca escena.
Un paso.
Sangre.
Un paso.
Muerte.
Un paso.
Chirrido.
La madera se quejó bajo mi peso y la intensa mirada de Jace dejó el cadáver y se fijó en mi. Sus ojos se ampliaron con sorpresa y se levantó como movido por un resorte. Caminó hacia mi.
Yo, por fin, reaccioné y comencé a correr por el pasillo, pero con un par de zancadas de sus largas piernas no tardó en darme alcance.
Me agarró con fuerza de los brazos, tanta que estaba segura de que en un par de horas luciría unos buenos moretones, si seguía viva para entonces. Abrí la boca y grité con toda la fuerza de mis pulmones, esperando que desde ese lugar alguien pudiera escucharme. Para que me salvaran.
El puso su gran mano sobre mi boca, silenciandome, y me estrecho contra su cuerpo para que no pudiera moverme.
-Silencio, Raven. No es lo que parece. Mantente tranquila por favor.
Fuertes pasos, como de varias personas, se escucharon desde el pasillo de abajo y Jace maldijo.
-¡Rápido!- Llamó- ¡Hay una emergencia!
Los pasos siguieron por las escaleras y entonces un numeroso grupo formado por celadores y enfermeras aparecieron y observaron sorprendidos la situación.
-La paciente Alice Becker esta muerta, alguien la ha matado con un arma blanca. Cuando llegué ya no se podía hacer nada.
Un par de hombres corrieron a la habitación para ver o que había pasado.
"Raven, es hora de hablar, tienes que contar lo que has visto" Dijo Soul.
-¿Que ocurre con ella?- Preguntó la enfermera Shiver.
-Creo que deambulaba por el edificio y vio el cadáver. Se ha vuelto salvaje, ha intentado atacarme - Mintió descaradamente Jace. 
-Llévala a la sala de castigo hasta que se tranquilice, John- ordenó el señor Mallis, el jefe de los celadores.
El celador Morrison me cogió de entre los brazos de Jace y se dio la vuelta hacia las escaleras. 
-Espera un momento- Pidió Shiver y se acerco a nosotros, con una jeringuilla en la mano.
Yo me revolví, intentando zafarme de Morrison, pero era demasiado fuerte, así que Shiver clavó la aguja en mi brazo y me inyectó lo que fuera ese liquido.
A cabo de unos segundos los ojos me comenzaron a pesar y la inconsciencia comenzó a llamarme.
Lo ultimo que vi, mientras era llevada escaleras abajo, fueron los ojos azules de Jace y lo que parecía una lagrima recorrió mi mejilla.

CAPITULO 24

La atmósfera de la consulta del doctor Muerte era mucho mas siniestra que la de Ghost.
Durante los últimos diez minutos Kendrick me ha estado observando en silencio, con un cuaderno sobre sus rodillas cruzadas y un bolígrafo en la mano izquierda, sin despegar sus ojos negros, tan negros que parecían pozos sin fondo, de mi.
Yo, a diferencia que con doctor Ghost, tampoco podía ignorarlo.
Su gélida mirada me hacia sentir en peligro constante, por lo que no pude relajarme y mirar por la ventana, a parte de que estaba completamente cerrada, sin dejar pasar ni un solo rayo de luz natural.
Nunca me había tratado. El doctor muerte era el encargado de los peores pacientes, aquellos cuya razón los había abandonado completamente. Las enfermeras los llamaban "los dementes"
"Los dementes" eran un pequeño grupo de unos cinco pacientes, peligrosos para los demás y para ellos mismos, que vivían separados de nosotros, en las habitaciones del alas este.
Hacia un par de años, tan solo eran dos los ocupantes de el ala aislada, esa es una de las razones por la que llaman a Kendrick doctor Muerte.
Decían que acababa con los pacientes, con la poca cordura que les quedaba y los mandaba al ala este.
Ahora podía comprender mejor los rumores sobre él.
Nunca lo había visto, al igual que a muchos de los otros doctores que trataban a otro tipo de pacientes, pues no pasaban demasiado tiempo allí. Por lo que nunca había creído completamente las habladurías de las enfermeras sobre la imponente mirada de el doctor, que a todas le parecía altamente atractivo, pero ninguna tenia el valor de acercarse a el por el terror de sentir su mirada sobre ellas.
"Bueno, atractivo es un rato" pensó Soul "pero es realmente aterrador"
El doctor Kendrick era un hombre joven, no llegaría a los 30 años, de cuerpo robusto, hombros anchos y pómulos fuertes. Su pelo oscuro caía sobre su frente, sin llegar a tocar sus ojos, dándole un aspecto aun mas juvenil. Su aspecto era serio, no solo por su rostro sino por el solemne traje negro de tres piezas que llevaba, como si viniera de un funeral.
-Sabes que este silencio no me ayuda a ayudarte, ¿verdad, Raven?- soltó de repente, sobresaltándome con su profunda y ronca voz, que inundó toda la estancia.
No me moví, simplemente le soporté la mirada, hasta que no pude mas y miré mis zapatos, de aspecto sucio y destartalado comparado con los relucientes mocasines negros que llevaba el doctor.
-Bien, si quieres seguir en silencio me parece perfecto, pero permiteme a mi hablar. Eres la paciente que mas tiempo ha pasado entre estas paredes, ¿No es cierto?-Preguntó comprobando los papeles que tenia en la carpeta, que no había visto bajo el cuaderno de notas sobre sus rodillas, seguramente mi ficha médica.
El silencio volvió a apoderarse de la sala, pero esta vez pesaba mucho más. Lo miré, esperando que continuara, pero parecía determinado a hacerme participar en su monologo. Cuando no pude soportar más el peso de su mirada, como si hurgara en mi interior, asentí, respondiendo a su pregunta.
-Pero en tu ficha no pone tu fecha de ingreso, solo aparece información desde que el doctor Ghost tomó el relevo del doctor Neil, hace cuatro años. Ese es el nombre de tu primer doctor ¿verdad?.
Asentí, sin mirarlo.
En su lugar, contemplé las paredes vacías, en las que los demás doctores solían colgar fotos o cuadros, para dar un aspecto mas amigable a la sala, sin embargo el no había puesto nada. 
Realmente no había nada en la habitación que dijera que podía haber una persona usándola, trabajando en ella, salvo el simple maletín negro que había sobre el plano escritorio.
Siempre había odiado el desorden que el doctor Ghost siempre tenia en su oficina, pero ahora, al comparar ambas, comprendí que podía llegar a ser mas reconfortante el desorden que nada en absoluto.
-¿Cuantos años llevas aquí?- Preguntó, alzando la mirada y posándola con una fuerza demoledora en mi.
"Madre mía, este tío debería ser policía, haría hablar a cualquiera"
"A mi no, he terminado con esto. No pienso abrir la boca de nuevo hasta que salga de aquí, si es que la visión de Alice se hace realidad"
"No seas negativa. No te puedes deprimir, tienes que salir de aquí y vivir, no solo por ti, sino también por Alice"
Cogí aire y solté un sonoro suspiro, me senté recta en el sillón y le sostuve la mirada al doctor muerte.
Respondería algunas de sus preguntas, para que la dejara irse pronto, pero sin decir nada.
-Bueno, no es algo tan importante, pero espero que me lo puedas decir a lo largo de nuestras sesiones. Tengo la esperanza de que con el tiempo te abras y vuelvas a hablar. He estado investigando sobre ti, preguntándole a enfermeras y celadores sobre tu comportamiento con ellos y con otros pacientes. Espero que no te importe, como puedes comprender tu comportamiento en el entorno social del centro es muy importante para mi evaluación y supongo que quieres una evaluación favorable, pues puede significar el alta medica.- su rostro no dejaba ver mucho, solo un atisbo de diversión y... ¿complicidad?
"¿No te suena un poco raro? No se" dijo Soul, tan confusa como yo por su extraño discurso "Suena casi como si quisiera ayudarte"
"No se que da mas miedo, si su silencio y su mirada acusadora, o su amabilidad. Me confunde. Por un momento ha parecido el hombre del que todos hablan con temor y a lo largo de la conversación ha ido cambiando el tono. ¿No querrá que confíe en el para hundirme más?"
"No se que pensar. Últimamente he aprendido que no eres tan paranoica como creía. Confío en tu instinto"
"Hay algo en el, no se lo que es, pero creo que guarda un as bajo la manga"
-Bueno- interrumpió mis pensamientos bruscamente, con una mirada de curiosidad, como si pudiera sentir mi conversación interna, pero sin saber que pensar de ella. Miró su enorme reloj, de aspecto costoso y luego volvió a mirarme.- Nuestra hora ha terminado. Debido a la experiencia traumática que pasaste la otra noche he cambiado tu sesión semanal a tres por semana, así que te espero mañana la misma hora.
Me levanté sin hacer ni un solo ruido y caminé hacia la puerta.
Cuando esta se cerraba tras de mi alcancé a escuchar: 
-Lleva cuidado, Raven, no quiero que termines como Alice.

CAPITULO 23

Lo primero de lo que fui consciente al despertar fue del intenso dolor de cabeza. Sentía como si mi cerebro fuera una puerta y alguien llamara a ella con un martillo.
"Si este dolor fuera causado por un martillo apostaría a que es Mjolnir " habló Soul, con tono de queja.
"Soul, no estoy pensando lo suficientemente bien como para saber que es eso. Me siento muy confusa" Me quejé yo también, intentando abrir mir ojos, sin demasiado éxito, pues los parpados se sentían muy pesados.
"Es el nombre del martillo de Thor. Ya sabes, el dios del trueno nórdico. Lo leíste en ese libro que te regalo tu abuela sobre dioses del mundo."
"Si, se quien es ese dios, pero no tengo la cabeza como para recordar el nombre de su martillo" le repliqué, en tono agresivo, pues mi mal humor iba en aumento.
"Tranquila, fiera, no tienes que agredirme o enfadarte conmigo. No soy yo la que te ha metido aquí."
Esas palabras hicieron a las imágenes volver a mi mente, y de repente me sentí totalmente despejada.
Abrí los ojos de golpe y me levante sintiéndome mareada, pero no me importaba.
Estaba en un pequeño cubículo, de a penas tres metros cuadrados, cuyas paredes y suelo estaban acolchadas con un extraño material que antaño había sido blanco, pero ahora tenia un color amarillento. Estaba completamente cerrado. No habían ventanas, solo una puerta, acoplada al acolchado de la pared, con lo que parecía una gatera en ella, solo que mucho mas pequeña, apenas suficiente para que pasara una bandeja con comida.
Caminé balanceándome hacia la puerta, cuyo acolchado estaba surcado por lo que parecían marcas de arañazos, algunas de ellas sanguinolentas.
Comencé a golpear la puerta lo mas fuerte que podía, intentando que alguien me escuchara, que me sacaran de allí.
Comenzaba a sentirme agobiada, en ese espacio tan reducido, lleno de marcas en las paredes y con el recuerdo aun fresco del charco de sangre en el que Alice había estado bañada.
Su propia sangre.
Golpeé mas fuerte, comenzando a emitir gritos, intentando que me escucharan.
Así pasaron minutos, conmigo golpeando de forma incontrolable la puerta, chillando como si me estuvieran matando, y con Soul intentando calmarme, con poco éxito.
Cuando la sangre comenzó a manchar el material de la pared y las mangas de mi pijama, me di por vencida, dejándome resbalar por la pared hasta el suelo, donde llevando las rodillas al pecho y rodeándolas con los brazos, me hice una bola y por primera vez en años, pues esa semana parecía estar rompiendo todos mis récords de cosas que llevaba sin hacer años, las lagrimas se desbordaron de mis húmedos ojos y resbalaron con rapidez por mis mejillas.
"No puedo creerlo, Soul. No puedo creer que Jace sea un asesino, no el Jace que en navidad me trae dulces a escondidas, ni el que se sienta durante horas a jugar al ajedrez sabiendo que perderá, a menos que me de lastima, ni el que lleva años hablándome sin parar solo por intentar que le conteste. Este no es el Jace que yo conozco" sollocé, comenzando a emitir pequeños hipidos por la fuerza de mi llanto.
No recordaba haber llorado así jamas, ni siquiera cuando mi madre murió.
El dolor que me causaba su traición, mezclado con la incredulidad, hacia que mi pecho retumbase de angustia.
"Yo tampoco lo entiendo, Raven. Tal vez... Es posible que sea un malentendido."
"¿Como se puede malinterpretar un asesinato? Tu también viste a Alice. ¡Y después me hizo parecer loca! Hizo que me metieran aquí para que no pudiera decir lo que había hecho, aunque, de todas formas ¿Quien me habría creído? A nadie le interesa oír si tengo algo que decir."
"¡Cállate ya!" Gritó Soul, asustándome, pues jamás había escuchado en su voz un tono tan agresivo. No estaba enfadada, estaba colérica. "Deja de compadecerte de ti misma. ¡Estas viva! Puedes luchar. Puedes salir de este infierno. Alice jamas dijo que ella estaría bien, así que tu futuro aun puede cumplirse. Pero no llegaras a ningún sitio con esa mentalidad. No te hundas. ¡Lucha!"
Cuando acabó su discurso, sequé mis mejillas con la parte limpia de las mangas y me acosté en el suelo acolchado, cansada por todo el estrés acumulado y las noches de insomnio.
Y dormí.


Un ruido metálico, como de un gran cerrojo abriéndose, me despertó.
Abrí los ojos, que aun se sentían pesados y escocían por las lagrimas que precedieron al sueño, y los froté un poco para poder ver como la puerta se abría con un sonoro chirrido y dejaba paso a dos celadores, junto con la enfermera Shiver.
-Buenos días señorita Blossom, me alegra ver que hoy esta mas tranquila. Me informaron de que ayer estuvo gritando y golpeando la puerta. ¿Es por eso que tiene sangre seca en las manos?
Desconfiada de que estuviera siendo tan amable después de que me hubiera metido en la sala de castigo escondí mis manos entre mi espalda y la pared.
-Tranquila, cielo, no estas en problemas. Te ingresamos en la sala de aislamiento durante dos días para que te tranquilizaras. Podrías haberte hecho daño. Bueno, mucho mas daño que un par de arañazos en las manos.
"¿Dos días?" Pregunto confundida, esperando algún comentario de Soul.
"Yo... No soy consciente de que haya pasado tanto tiempo, no recuerdo nada desde que te fuiste a dormir. ¿No has soñado nada?"
"No" niego "Absolutamente nada. Solo... solo he dormido." Digo, confusa de que tras tanto tiempo soñando fuera de mi cuerpo esa noche no haya soñado nada.
-Muy bien, tienes que ver a un medico, necesitas una nueva evaluación psiquiátrica. El doctor Ghost no se encuentra en el estado, esta de viaje de negocios. Hemos llamado a tu tía - cuando dijo eso hizo una pausa y me miró, como si esperara algo de mi. Yo no había mostrado ninguna reacción ante la mención de esa víbora, ni siquiera había parpadeado.
Ella lo sabia.
La enfermera Shiver sabia que yo estaba allí por culpa de mi tía. Sabia por que me habían encerrado tantos años, la verdadera razón.
-Ella nos ha dado permiso para que te transfiramos indefinidamente al doctor Kendrick.
"Oh, mierda. ¿Ese no es el doctor muerte?"
"Lo es" Afirmé, con el miedo recorriendo mi espina dorsal en forma de escalofrío.