jueves, 1 de octubre de 2015

CAPITULO 19

Se puede decir que el resto del día fue bastante tranquilo. Volví a la sala de ocio, donde todos pasaban su tiempo con tranquilidad y en cuanto me senté, Alice y Brigit corrieron hacia mi mesa y se pusieron a jugar entre ellas con mi ajedrez, sin hablar, pero mirándome, Alice intensamente, como expectante y Brigit con una amplia sonrisa.
Stella se paseaba de arriba para abajo siempre sin quitarme el ojo de encima más de unos segundos, como si esperara que comenzara a gritar o a hacer alguna “locura”.
No vi a Jace el resto de la tarde.
Durante la cena, pude ver a Daniel, que ayudaba a servirla en las mesas a alguno de los pacientes más mayores y que cuando me vio mirándolo sonrió de forma efusiva.
A la hora de dormir, cuando estaban a punto de apagar las luces sentí una extraña vibración en mi cabeza.
“Creo que estas recibiendo una llamada perdida” rió Soul, que ya había dejado atrás todo ese dramatismo de unas horas antes.
“¿De quién?” Pregunté por seguirle el juego.
“El chico iridiscente quiere hablar contigo. O eso, o implantarte fantasías subidas de tono para que sueñes con él”
“No es una mala idea, preciosa numero 2”interrumpió la voz de Daniel.
Eso era genial. Fantástico. Ahora ya ni siquiera podía estar tranquila en mi propia cabeza.
Estaba más que acostumbrada a Soul rondando todo el tiempo. No podía pensar en un instante en el que ella no hubiera estado, pero esto era distinto. La idea de que en cualquier momento Daniel pudiera meterse en mi cabeza y saber lo que pensaba me inquietaba, y mucho.
"¿Que quieres? No paras de aparecer. Te gusta mucho parlotear ¿no?" me burle mientras me volví a acostar en la cama, de donde me había incorporado al escuchar su voz.
"En realidad..." comenzó a decir con un tono de voz que jamás hubiera esperado oír en él. Sonaba casi... Tímido."Solo quería saber como estabas"soltó rápidamente" Hoy has muerto y vuelto a la vida, no es lo que se dice, un gran día"
Creo que el se pensó que mi silencio, el que siguió a su declarada preocupación, fue por orgullo, por no querer mostrar debilidad ante el, pero la verdad es que me quedé perpleja.
¿Realmente le importaba como me sentía o era un truco para ganarse mi confianza?
"Nos ha salvado, Raven, pero no se" dudó "No se que pensar de él" admitió temerosa.
Temerosa por confiar de nuevo en alguien y volver a salir heridas, como ya había pasado con Jace.
"Estoy bien" le dije a Daniel volviendo a la 'comunicación' que tenia con él. " lo mejor que se puede, supongo"
"¿Que pasó con el grandullón? Ya sabes, tu perro guardián. Me sorprendió muchísimo que permitiera acercarse a ese tío lo suficiente como para que pudiese herirte, ya no decir matarte" Y eso fue todo. La timidez se fue. Y volvió el fanfarrón.
"Primero que nada, no te importa. Segundo, es mi vida. Te agradezco mucho que nos salvaras, de verdad, pero no creo que te de derecho a meterte en mi mente todo el tiempo. Por favor, si quieres hablar conmigo no irrumpas como si fuera tu casa. Te debo mucho, pero mi vida es mía y es lo único real que me queda."
El silencio mental y físico era casi palpable. Podía sentir a Soul, que trataba con todas sus fuerzas de no hacer ni un solo ruido, lo que no debería ser muy difícil, teniendo en cuenta que no tenia un cuerpo para producir sonido alguno.
"De acuerdo, tienes razón. Cuando quiera hablar contigo lo haré sin ser invasivo. Me alegro de haber podido tener una conversación seria contigo, preciosa. Buenas noches"
"¡Espera! No hemos terminado de hablar. ¡Tienes que decirme lo que ha pasado hoy! ¿Que eran esas armas? ¿Que quería ese hombre de mi?"
"Lo siento, preciosa, pero sigues sin estar preparada para la verdad. Aún tienes que pasar duras pruebas, pero ya queda menos"
Cada vez su voz se oía menos, más lejana, como si hubiera estado a mi lado todo el tiempo y ahora se fuera.
"¡No puedes hacerme eso! ¡Necesito saber!"le grité enfadada porque no fuera capaz de darme respuestas.
"Tu misma lo has dicho, nena. Es tu vida, pero eso no quiere decir que tu lo puedas controlar todo. En la vida a penas puedes controlar algo. Tu eres demasiado joven e ingenua para entender lo que pasa, pero pronto abrirás los ojos." sentenció. Y entonces el zumbido de la conexión se desvaneció.
"Vaya cabronazo" dijo Soul unos segundos después de que el silencio total se instaurara en la habitación y en mi mente.
"Por una vez, querida mía, estamos de acuerdo" le dije mientras me tapaba con la sabana y me colocaba en posición fetal para dormir, o al menos intentarlo.


Este despertar fue algo distinto, aunque no logro saber el porqué. Todo estaba exactamente igual. La cama, la luz, esta vez azulada que le daba un toque algo macabro al pasillo, el cual veía desde mi posición por la puerta abierta. Todo era igualmente distinto.
De forma mecánica, ya como un mero hábito, no me negué y salí de la habitación, recorriendo el pasillo, esta vez con esa luz azulada y algunas bombillas titilando a mi paso, dirijiendome a la segunda planta por las escaleras.
Cuando llegué, allí estaban las puertas, exactamente igual que los otros días, pero distintas de alguna extraña forma.
Solo había una cosa en todo el pasillo que pudiera afirmar con toda seguridad que había cambiado.
Y eso había hecho que la felicidad mas grande me inundara, sin siquiera saber por que ese extraño hecho me hacia tan feliz, ni lo sabría hasta tiempo después.
La primera puerta.
La puerta de la llama en el pomo, la que llevaba hasta los sueños de la pequeña Brigit, ya no estaba. Había desaparecido.
En su lugar se encontraba la colorida sombra, y digo colorida porque la impresionante gama de tonalidades era similar a una hermosa puesta de sol, de una llama.
Cuando la mirabas con intensidad suficiente, la llama parecía tener vida propia y crepitar como en fuego intenso de una hoguera.
La paz que ver esa llama me daba me hizo continuar inspeccionando puertas, pues estaba segura de que Brigit estaría bien.
Mi inspección a las puertas vecinas duro bien poco, debido a que mi atención se centro en una en particular. Una puerta exactamente igual a todas las demás. Pero igual de una forma distinta.
No sabia porqué, pero esa puerta encajaba a la perfección con todo lo que había sido el sueño nada mas despertar. Eso fue lo que me dio la seguridad para traspasarla.
Algo dentro de mi, muy, muy dentro, me decía que esa debía ser mi siguiente prueba.
En el mango la puerta no había un símbolo tan visible como el de Brigit y realmente supe que había un símbolo porque lo buscaba. Sabia que tenia que estar ahí. Si cualquier otra persona lo hubiera mirado sin buscarlo lo habría pasado por alto.
El símbolo era como una especie de esfera, que al posar mi mano sobre el no fue atravesado, como si lo fue la otra puerta, sino que parecía a relieve.
Al tocarlo, cuando mi dedo lo rozó, la esfera a relieve comenzó a desprender un color azul exactamente igual a la luz del pasillo, y aún así, distinto.
Entonces, con un ligero chirrido y sin ningún movimiento por mi parte, la puerta se abrió, dando paso a una nada luminosa.
Di un paso, decidida, y atravesé esa nada, que al tacto era como una cortina de agua tranquila. Y entonces... Nada.


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