CAPITULO 4
Esa noche ya
no pude dormir.
Cuando al
día siguiente la enfermera Nancy llamó a la puerta para que bajara a desayunar
ya estaba peinada y vestida y hacia horas que estaba leyendo.
Era extraño
que Jace no me despertara, pero sería porque estaba en una de sus escasos días
libres.
Al ser tan
temprano el comedor estaba casi vacío. Solo algunos de los celadores y
enfermeras que hacían el turno de noche estaban allí, desayunando antes de
marcharse. Cuando puse mi desayuno, una madalena, una tostada y un vaso de
leche, en la bandeja, me senté donde siempre a comer con lentitud, ya que
estaba cansada.
“Vaya
nochecita que me has dado, Raven. Te agradecería que la próxima vez que tengas
pesadillas me dejaras tranquila” se quejó Soul.
“Como si te
hubiera llamado. Si no puedes dormir conmigo despierta es tu problema”
“Piensas
demasiado alto. Es imposible dormir contigo cotorreando sin parar sobre lo
raros que son tus sueños últimamente. Si te soy sincera no me interesa lo mas
mínimo los pasillos vacios y las paredes sin puertas. Es más interesante que en
tu sueño ese chico te hablara en tu mente, aunque… bueno, solo es un sueño
¿No?”
“Supongo”
“Cr..o q..
no de…ias p..ocu.art. “dijo sonando entrecortada, como si no tuviera señal.
“No te
entiendo. ¿Qué te pasa? Si es una broma no es gracioso.” Dije esperando que
contestara, pero no lo hizo. “¿Soul? ¿Estás ahí?”
No hubo
ninguna respuesta. Fue entonces cuando Daniel entró en el comedor. Recorrió la
habitación con la mirada y la posó en mí. Caminó hasta la mesa y se sentó sin
decir nada, se limitó a mirarme fijamente, como si esperara algo de mí.
“Que hombre
más extraño” pensé.
“No es que
tú seas la persona más normal a la que conozco” respondió el sin hablar, solo
sonriendo ante mi cara de horror. “Vaya, ya veo que no esperabas que pudiera
hacer esto de verdad. ¿Todavía piensas que el desdoble es un sueño?
Principiante”
“¿De qué
narices estás hablando? ¡Pero qué digo! ¡No estás hablando! Esto tiene que ser
otro sueño, en un rata me despertaré.” Afirme intentando convencerme a mí misma, pero los movimientos de los
trabajadores, las llegadas de otros pacientes y el intenso olor de la comida
siendo preparada inundaban todo, como lo hacia todas las mañanas. Nada parecía
distinto de lo que lo había sido ayer o anteayer, o en los últimos años.
Entonces ¿Esto era real? ¿O estaba soñando?
No había
estado tan confundida en mi vida. ¿Qué era real y que no lo era? ¿Acaso todo lo
que había vivido era una ilusión? ¿Eran los sueños reales o lo era lo que
estaba viviendo en ese momento?
“Sé que
tienes muchas dudas, pero yo puedo ayudarte” Aseguró con el rostro serio de
repente.
No había
estado tan confusa en toda mi vida, y eso era mucho decir. No ayudaba que no
pudiera escuchar a Soul. Ella, aunque podía ser muy pesada e irritante, siempre
estaba ahí para mí cuando la necesitaba, y cuando no, y me ayudaba a pensar
salidas que de otra forma no habría visto. Decidí dejarme llevar por lo que
fuera que estaba pasando. Quizá tuviera suerte y fuera un sueño.
“¿De verdad
puedes escuchar lo que pienso?” Pregunté mirándolo de reojo mientras espiaba a
los demás trabajadores, que terminaban sus desayunos.
El sonrió
como si le pareciera gracioso que hablara directamente con él, o que le hiciera
una pregunta tan estúpida, no estaba segura de cual, puede que las dos.
“Creo que el
que te este contestando responde a tu pregunta, pero parta que quede claro, sí,
puedo escuchar lo que piensas, aunque solo lo que piensas como tal, quiero
decir, las palabras o conversaciones mentales, no puedo percibir tus emociones
ni sensaciones, ni tus pensamientos inconscientes. Digamos que son más las
cosas que no puedo oír que las que sí que puedo.”
“Vamos, que
solo escuchas mi pensamiento consciente y activo.” Sentencié yo, intentando
aclarar el lio que me había hecho por su culpa.
“Sí. Es una
buena forma de describirlo. Me lo apuntaré”
No tenia ni
idea de que decir porque la palabra raro se quedaba muy corta y estaba segura
de que la había usado como mil veces. Tendría que buscar sinónimos en el
diccionario, porque hasta para mi estaba sonando repetitiva.
“Si Soul me escuchase seguro que se burlaría de
mi poca originalidad. ¡Un momento! ¿Qué demonios ha pasado con Soul? No puedo oírla
otra vez. Seguro que es por culpa de este tío.”
“¿Cómo lo
haces?” Pregunta Daniel muy curioso y sorprendido.
“No tengo ni
idea de lo que dices.”
“Estas
bloqueando tus pensamientos. No puedo escucharlos. Es la primera vez que me
pasa.”
“¿Ah, sí? No
he hecho nada anormal, solo que no quería que me leyeras la mente y he pensado
con cuidado.” Pensé en tono de conversación como cuando le hablaba a Soul. “¡Espera!
No me líes. No me interesa nada de este royo telequinésico o lo que sea. Déjame
tranquila.” Ordene volviendo a mi yo de siempre.
Al
levantarme de la mesa y dejarlo ahí sentado, mirándome, llamé la atención de
algunos de los otros pacientes, que me miraban como si fuera una rareza. Irónico.
No quería saber
nada de nadie en ese momento.
Supe que si
Jace me viera de tan mal humor acusaría a la regla y se echaría a reír.
Esperaba que al menos mañana estuviera allí y mantuviera a ese pirado de
Daniel, que necesitaba un ingreso en la clínica más que yo, bien lejos de mí y
mi relativa tranquilidad.
“Respira,
Raven.” Me dije a mi misma mientras entraba en la sala común y me sentaba a
jugar con Alice al parchís. “Mañana será otro día.”