La puerta de
la habitación se abrió con fuerza y Jace entró con rostro preocupado.
Estaba
empapada en sudor y mi respiración muy agitada. No lograba entender por qué
estaba así.
Una
sensación en mi pecho como de ahogo y un escalofrió me embargaban. Sentía como
si estuviera en peligro, como si algo malo hubiera estado a punto de pasarme y
estaba segura que no era por caer a la lava.
Rápidamente,
Jace se acercó hasta mí y, sentándose en mi cama, me abrazó para intentar
tranquilizarme.
-Shhhh,
tranquila, todo está bien, estas a salvo.-susurró en mi oído mientras me mecía
como si fuera una niña pequeña.
Tras un par
de minutos así, mi corazón se estabilizó y mi respiración volvió a la
normalidad.
“¡Joder! Me
has dado un susto de muerte” Exclamó Soul en mi cabeza. “¿Estás bien? He
sentido un gran peligro acechándote.”
“No tengo ni
idea de lo que ha pasado, lo único que sé es que estaba en uno de esos sueños
extraños y… ¿morí?” La confusión llenó mi mente hasta que Jace se apartó,
recordándome que me estaba abrazando, y tuve su rostro casi pegado al mío,
dándome una perfecta vista de sus bonitos ojos azules y su sonrisa
tranquilizadora, haciéndome sonrojar.
Al verme
roja este se apartó un poco de mí, pero sin llegar a levantarse y preguntó:
-¿Estás
bien?
Asentí y me
levanté.
“Por favor
chica, un poquito de compostura. El hombre solo te está cuidando, no te tienes
que poner así por un simple abrazo. Si supieras las cosas que hice yo.”
Reprendió sonando casi como una anciana.
“¿Qué cosas
hiciste?” Pregunté curiosa, pues en nuestras largas charlas jamás dijo nada de
que tuviera un pasado, antes de ser mi conciencia personal, si es que las
conciencias tenían pasado.
¿Qué hacían?
¿Pasar de un cuerpo al otro? ¿Comerle el coco a cientos de personas durante la
eternidad? Porque los pensamientos no morían, o al menos eran lo último en
morir.
¿Un
pensamiento podía existir sin un cuerpo? Puede que por eso Soul estuviese en el
mío, porque necesitaba uno y no lo tenía.
“¡Eh,
Raven!” prácticamente gritó Soul.
“¡¿Qué?!,
¡No me grites!”Exclamé yo.
“Llevas
minutos abstraída, el guaperas te está hablando y tu ni te enteras”
-Raven-llamó
Jace- ¿Seguro que te encuentras bien? Pareces un poco confusa. ¿Quieres que
llame al Dr. Ghost?
Negué
efusivamente con la cabeza. No. No quería que me drogaran. Solo serviría para
dejarme peor.
-Bueno, si tú
dices que estás bien te creeré, pero si te ocurre algo ya sabes que puedes
contármelo.- Me giré hacia él y le eché una mirada de ‘¿en serio crees que te
voy a hablar?’- Bueno, al menos por señas- Añadió haciéndome sonreír sin poder
evitarlo.
Se quedó mirándome
sin decir nada durante un tiempo, directamente a los ojos, como en trance y de
repente se puso rojo y se apartó.
-Mmm, es
casi la hora de desayunar, será mejor que bajemos.
Yo asentí y
caminé hacia la puerta, a tiempo de ver a Daniel bajando por las escaleras. Al
parecer, Jace también lo vio porque puso mala cara y me miró con semblante
serio.
-Escucha muy
bien Raven, he oído que Daniel te ha estado… persiguiendo, por decirlo de algún
modo. Si intenta algo raro, lo que sea, o incluso te mira mal, tienes que
avisarme, aunque sea con señales de humo. No pienso permitir que te haga
nada.-yo asentí, sorprendida de la forma tan extraña en la que lo dijo- Bien. ¿Ha
intentado algo?-Preguntó preocupado.
Yo negué con
la cabeza y caminamos juntos hasta el comedor.
Ese día por fin
me dejaron una hora tranquila para poder ducharme.
Cuando
entraba a las duchas, vi a Brigit salir con el pelo mojado y los ojos
hinchados, dándole el aspecto de haber estado llorando.
Cuando
nuestras miradas se encontraron vi reconocimiento en sus ojos y pareció
alegrarse de verme, lo que nunca antes había pasado.
Fue en ese
momento cuando supe que no había sido un sueño.