jueves, 1 de octubre de 2015

CAPITULO 18

NARRA RAVEN
“Y entonces no recuerdo nada hasta Jace” Concluyó Soul cuando su visión se apagó.
“¿Daniel nos salvó?” Pregunté confundida
“Yo tampoco lo entiendo. No tengo ni idea de donde salió, ni que hacía allí, solo sé que gracias a él ambas estamos vivas.” Sentenció.
Antes de que pudiera decir nada más el coche comenzó a reducir la velocidad.
-Ya hemos llegado, Raven.- informó Jace con voz baja y relajante, como si creyera que estaba dormida y no quisiera despertarme bruscamente.
Comencé a moverme con lentitud, fingiendo despertarme.
Al abrir los ojos lo encontré mirándome fijamente, como si estuviera esperando volver a oírme hablar.
Le dediqué una mirada de “ni lo sueñes” y él pareció comprenderlo, pues se giró y salió del coche, dando rápidamente la vuelta para abrirme la puerta.
“¡Demasiado tarde para ser caballeroso, gilipollas!” gritó Soul tan alto que pensé que me explotarían los tímpanos.
-¿Has dicho algo Raven?- preguntó extrañado y lo miré poniendo cara de “¿en serio crees que te he hablado?” y él rápidamente lo desestimó- No me hagas caso, lo habré imaginado.
“Este está para que lo ingresen aquí” Volvió a burlarse Soul.
“Pensaba que te gustaba” Comenté mientras caminábamos hacia la puerta y contemplaba la poca libertad que había tenido y observaría desde lejos el resto de mi vida.
“Puede que antes pensara que sería una buena pareja para ti. Parecía comprenderte tan bien” Soltó un suspiro teatral y continuó “Solo con una mirada tuya él sabe lo que piensas, ese nivel de compenetración es difícil de conseguir incluso en parejas que llevan toda la vida juntas. Créeme, lo he visto. Además, mira esos músculos esculpidos por dioses” lloriqueó “Habrías tenido a un gran partido. Tendría que haberme dado cuenta de que era imposible que fuera tan perfecto. Una escoba con falda le pasa por delante y el muy estúpido se va detrás. Me ha decepcionado muchísimo.”
“Pobrecita” Me burlé, ya que la que lo había sufrido no había sido ella.
Las enormes puertas de entrada se abrieron con un crujido dando paso de nuevo a un mundo oscuro, sombrío, tétrico.
No recordaba haberme sentido nunca tan enjaulada, como en el momento que las puertas volvieron a cerrarse.
Jace, que iba delante de mí, saludó de nuevo al guardia de la puerta interior y este la abrió sin decir nada y observando mi ahora mojado cabello.
La ropa seguía estando húmeda y aunque ya no chorreaba, para todos los que me observaban, celadores, médicos y enfermeras, era más que obvio que me había empapado.
El celador Marcus, uno de los de peor reputación y del cual sabia que se había aprovechado de muchas de las mujeres que habían pasado por allí, pacientes y enfermeras, fue el único que al verme no se cayó.
-Vaya, Blackhole. ¿Qué le has hecho? ¿Tan mal la has dejado que has tenido que ponerla a remojo?- se burló.
“¿Está diciendo lo que yo creo que está diciendo?” Pensé colérica.
“El muy asqueroso piensa que se ha aprovechado de ti” Sentenció Soul.
Jace, en vez de seguirle la broma, como yo pensaba que haría, caminó hasta él y le dio un puñetazo directo en la cara, tumbándolo de un solo golpe.
Con rapidez, otros dos celadores agarraron a Jace y lo alejaron, por si tenia intención de seguir pegándole, y se lo llevaron a la sala de descanso.
Stella se acercó a mí y agarrándome con suavidad de los hombros me empujó en dirección a los baños.
Marcus permaneció inerte en el suelo, sangrando por la nariz y sin que nadie mostrara el más mínimo interés de ayudarlo.
Al cerrarse la puerta del baño, Stella me ayudó a quitarme la ropa y me observó con curiosidad cuando quedé en ropa interior.
-¿Estás bien? No parece que te hayas hecho daño.-Yo asentí, confirmándole que estaba bien. Ella dudó antes de continuar hablando, como si no supiera cómo decir algo.- Sabes que si Jace te ha hecho algo, puedes decirlo, ¿verdad? No creo realmente que te hiciera daño de forma intencionada, es un chico estupendo, pero estaba bastante alterado. ¿Ha pasado algo malo?
Negué con la cabeza y dejé de mirarla. Parecía realmente preocupada, pero lo de Jace me había enseñado una lección muy importante.

 No hay que confiar en nadie.

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