NARRA RAVEN
“Y entonces
no recuerdo nada hasta Jace” Concluyó Soul cuando su visión se apagó.
“¿Daniel nos
salvó?” Pregunté confundida
“Yo tampoco
lo entiendo. No tengo ni idea de donde salió, ni que hacía allí, solo sé que
gracias a él ambas estamos vivas.” Sentenció.
Antes de que
pudiera decir nada más el coche comenzó a reducir la velocidad.
-Ya hemos
llegado, Raven.- informó Jace con voz baja y relajante, como si creyera que
estaba dormida y no quisiera despertarme bruscamente.
Comencé a
moverme con lentitud, fingiendo despertarme.
Al abrir los
ojos lo encontré mirándome fijamente, como si estuviera esperando volver a
oírme hablar.
Le dediqué
una mirada de “ni lo sueñes” y él pareció comprenderlo, pues se giró y salió
del coche, dando rápidamente la vuelta para abrirme la puerta.
“¡Demasiado
tarde para ser caballeroso, gilipollas!” gritó Soul tan alto que pensé que me
explotarían los tímpanos.
-¿Has dicho
algo Raven?- preguntó extrañado y lo miré poniendo cara de “¿en serio crees que
te he hablado?” y él rápidamente lo desestimó- No me hagas caso, lo habré
imaginado.
“Este está
para que lo ingresen aquí” Volvió a burlarse Soul.
“Pensaba que
te gustaba” Comenté mientras caminábamos hacia la puerta y contemplaba la poca
libertad que había tenido y observaría desde lejos el resto de mi vida.
“Puede que
antes pensara que sería una buena pareja para ti. Parecía comprenderte tan
bien” Soltó un suspiro teatral y continuó “Solo con una mirada tuya él sabe lo
que piensas, ese nivel de compenetración es difícil de conseguir incluso en
parejas que llevan toda la vida juntas. Créeme, lo he visto. Además, mira esos
músculos esculpidos por dioses” lloriqueó “Habrías tenido a un gran partido.
Tendría que haberme dado cuenta de que era imposible que fuera tan perfecto.
Una escoba con falda le pasa por delante y el muy estúpido se va detrás. Me ha
decepcionado muchísimo.”
“Pobrecita” Me
burlé, ya que la que lo había sufrido no había sido ella.
Las enormes
puertas de entrada se abrieron con un crujido dando paso de nuevo a un mundo
oscuro, sombrío, tétrico.
No recordaba
haberme sentido nunca tan enjaulada, como en el momento que las puertas
volvieron a cerrarse.
Jace, que
iba delante de mí, saludó de nuevo al guardia de la puerta interior y este la
abrió sin decir nada y observando mi ahora mojado cabello.
La ropa
seguía estando húmeda y aunque ya no chorreaba, para todos los que me
observaban, celadores, médicos y enfermeras, era más que obvio que me había
empapado.
El celador
Marcus, uno de los de peor reputación y del cual sabia que se había aprovechado
de muchas de las mujeres que habían pasado por allí, pacientes y enfermeras,
fue el único que al verme no se cayó.
-Vaya,
Blackhole. ¿Qué le has hecho? ¿Tan mal la has dejado que has tenido que ponerla
a remojo?- se burló.
“¿Está
diciendo lo que yo creo que está diciendo?” Pensé colérica.
“El muy
asqueroso piensa que se ha aprovechado de ti” Sentenció Soul.
Jace, en vez
de seguirle la broma, como yo pensaba que haría, caminó hasta él y le dio un
puñetazo directo en la cara, tumbándolo de un solo golpe.
Con rapidez,
otros dos celadores agarraron a Jace y lo alejaron, por si tenia intención de
seguir pegándole, y se lo llevaron a la sala de descanso.
Stella se
acercó a mí y agarrándome con suavidad de los hombros me empujó en dirección a
los baños.
Marcus
permaneció inerte en el suelo, sangrando por la nariz y sin que nadie mostrara
el más mínimo interés de ayudarlo.
Al cerrarse
la puerta del baño, Stella me ayudó a quitarme la ropa y me observó con
curiosidad cuando quedé en ropa interior.
-¿Estás
bien? No parece que te hayas hecho daño.-Yo asentí, confirmándole que estaba
bien. Ella dudó antes de continuar hablando, como si no supiera cómo decir
algo.- Sabes que si Jace te ha hecho algo, puedes decirlo, ¿verdad? No creo
realmente que te hiciera daño de forma intencionada, es un chico estupendo,
pero estaba bastante alterado. ¿Ha pasado algo malo?
Negué con la
cabeza y dejé de mirarla. Parecía realmente preocupada, pero lo de Jace me
había enseñado una lección muy importante.
No hay que confiar en nadie.
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