viernes, 10 de junio de 2016

CAPITULO 29: FIN

-Tu tienes una de las almas mas poderosas que uno de los míos sueña jamas con poder contemplar, cuanto menos probar.
Sacó la lengua y la pasó por todo mi pómulo derecho, haciéndome sentir mas asco del que antes podía haber sentido al tenerle cerca.
-Y eso es porque tu, preciosa, eres un Demon.
Se apartó con brusquedad, poniéndose en pie y sonriendo ampliamente.
-Comprendo que el decirte ese termino para ti no significa nada, pero por suerte para ti, soy como una enciclopedia andante, me encanta hablar de los platos mas deliciosos, lo que se dice gourmet, y hablarle a los platos endulza su sabor.
<<Veras, hay leyendas sobre la creación de los Demons desde la antigua Grecia, en la que se mencionan a los dioses como padres de los primeros Demons. No esta probado, algunos, como yo, creemos que todos nosotros, criaturas sobrenaturales, somos producto de la evolución. Los Demons sois criaturas de cuerpo humano, pero con un gen diferente al resto, que hace que al nacer, vuestro corazón se pare y muráis. Cuando el alma del bebe abandona el cuerpo, pura, un alma extraña, de alguna criatura, ya sea humana o no, que no avanzó al otro lado al morir, penetra en el cuerpo del pequeño, arrastrando con ella al alma pura, devolviendo al bebé la vida en el proceso y quedándose atrapado en el interior del cuerpo, como un huésped. No todos los casos de Demons son iguales, como te he dicho, las almas de las huéspedes pueden proceder de diferentes criaturas mágicas, como era el caso de la pequeña Alice, su linea de sangre proviene de las antiguas sacerdotisas griegas, por lo que al nacer un oráculo la salvó. Esa es la razón de sus visiones.
¿El sabia que Alice tenia visiones? Nunca había dicho nada sobre ella.
-En tu caso es un poco mas complicado determinar tu procedencia. Eres muy extraña, lo que hace que tu alma resulte mas apetecible. Por como te has comportado mientras te he estado observando creo que eres un demon guardián, los cuales entran en la categoría de inmensamente raros, tanto que nunca antes había visto uno, pero si que he oído hablar de sus grandes poderes, entre los que se encuentran el penetrar en las conciencias y sueños de los demás demons cuando llegan a la madurez.
<Es por eso que has empezado a soñar consciente y a bagar por los pasillos, tu cuerpo lleva años preparándose para esto y el dique de tu poder esta a punto de desbordar. Me hubiera gustado poder retener mas de tu poder en tu interior, pero al desmayarte hoy en las duchas, he comprendido que eres mas fuerte de lo que creía y que si seguía esperando podrías morir y me quedaría sin nada.
Detuvo de nuevo su paseo y me miró, sonriendo ampliamente.
-Seguro que te estabas preguntando porque no podías escuchar a tu voz interior hoy. La verdad es que al retener tu poder, también la retengo a ella, por eso el silencio, por eso cada vez que yo estaba cerca ella no podía comunicarse. También es por mi culpa el que te hayas estando sintiéndote tan mal. Todo en ti rezuma poder en estado puro, lo que te hacia deliciosamente tentadora, pero para poder consumir todo lo posible tuve que retener el poder en tu interior. Normalmente no supone un problema. Las otras personas a las que he consumido simplemente experimentaban un subidón de energía durante unos días, antes de que... bueno, los devorara. Pero tu, oh querida, tu tenias que ser diferente.
<Todo el poder en ti, encarcelado en ese pequeño cuerpo ha hecho que comenzaras a enfermar, hasta resultar demasiado y que te desmayaras. Entonces supe que si no hacia pronto el ritual, o morías o te perdía, porque tu poder esta a punto de madurar hasta el punto de ser demasiado incluso para poder ser devorado.
De repente, se paró y de la nada sacó un bonito puñal plateado con runas azules, igual que el que había matado a Alice, igual que la espada que me había atravesado y asesinado.
-Esto es una daga de litio. Se que ya estas familiarizada con este tipo de armas, pero supongo que no puedes entender que la diferencia de cualquier otra arma. Los seres como nosotros, mas que simples humanos, podemos ser heridos por los materiales terrenales, como ya sabrás tras tantos años aquí encerrada, siendo constantemente pinchada, pero lo que no sabes es que las armas humanas no pueden matarnos, pueden intentar envenenar nos, pero nuestro cuerpo rechaza rápidamente los agentes externos, como las drogas y el alcohol. Pueden disparar nos, aunque sea en un órgano vital, y seguiremos con vida. Solo hay dos cosas que puedan matar a alguien del sumundo. La mas certera es un arma de litio, que son muy difíciles de encontrar y que tienen doble función, matan al cuerpo y aprisionan al alma, lo que hace que podamos alimentarnos de su energía durante semanas. La segunda forma de morir es ser decapitado, porque ¿quien sobrevive sin su cabeza? Pero es muy difícil, la cabeza no se desprendería del cuerpo a la primera, habría que cortar mucho rato, lo que necesitaría la cooperación de aquel al que fueras a matar, o algunas cadenas y cuerdas para retenerlo.
Me horrorizaba la forma tan natural con la que hablaba de asesinar y descuartizar a alguien, pero me asustaba aun mas el verlo acercarse a mi, con la sonrisa de satisfacción mas grande que jamas hubiera visto.
-Bueno pequeña, ha llegado tu hora. No vale la pena preguntarte si quieres decir unas ultimas palabras, de todas formas no me interesa escucharlas.
Al acercarse, la daga comenzó a brillar, al mismo tiempo que lo hacían los brazaletes de mis cadenas, como si estuvieran conectados.
-En serio pequeña, siento que haya tenido que pasar tan pronto.
Levanto la daga sobre su cabeza con las dos manos  justo sobre mi tórax y cerré los ojos, esperando el dolor de la puñalada y la muerte acudiendo a mi.
La daga cayó sobre mi cortando mi camisón y mi piel justo sobre las costillas, pero a esto le siguió el sonido del metal al chocar contra el suelo y un gemido de dolor, que no provenía de mi.
Volví a abrir los ojos y por un segundo la intensa luz que desprendía Daniel, mas fuerte que cualquiera que hubiera visto antes, me deslumbró por unos segundos, hasta que la luz comenzó a disminuir y pude verlo, con los ojos en blanco, el rostro descompuesto por una grotesca mueca de dolor y un hilo de sangre en la comisura de su boca. Bajé la mirada, confusa y mis ojos fueron atrapados por el resplandor del azul liquido de las runas sangrientas que sobresalían de su pecho en una hoja igual que la que el había tenido en la mano unos momentos antes, justo donde se encontraba su corazón.
Con un ultimo quejido, la luz restante en el lo abandonó por completo y cayó inerte sobre el suelo, dejando la gloriosa vista de un ser tan brillante como el sol, que sostenía en su mano la deslumbrante daga azul y carmesí.
Al ver otro de ellos me eche a llorar. Por un segundo, al ver la vida desaparecer de Daniel, tuve algo de esperanza. Pero de nuevo se había esfumado.
El ser tiró la espada al suelo, se acercó a mi y, dejándome atónita, me rodeó con sus brazos y me abrazó.
-Tranquila Raven, soy yo.- susurró meciéndome como si fuera un bebé.
-¿Jace?- solté sin pensarlo, pues mi corazón había despegado como un cohete al escuchar esa voz, tan natural y tranquilizante.
-Si, soy yo. Estas a salvo.
Por un minuto nos quedamos allí, yo sollozando y el apretándome cono si temiera que fuera a desaparecer. Luego me apartó, besó mi frente y se incorporó.
-Voy a soltarte ¿vale? No te preocupes, no te pasará nada malo. Todo ha terminado.
Al ver la habitación ahora, supe que estaba en el mundo real, no en un sueño y que en algún momento de los últimos minutos había despertado, estado exactamente en la misma posición que en el sueño, esposada al cabecero y con un corte aun abierto sobre las costillas.
Con solo las manos partió de un tirón las esposas, liberando mis manos, con las muñecas irritadas por el anterior esfuerzo de escapar.
-Jace, abajo todo esta controlado. ¿Llegamos a tiempo?- Preguntó un hombre desde la puerta, con mas hombres tras el, todos vestidos con el mismo uniforme negro y con chalecos antibalas como los de la televisión en los que ponía FBI.
Entonces me di cuenta de que Jace iba vestido idénticamente.
-Hemos llegado justos Dan. Por suerte al sujeto le gustaba demasiado hablar.
-Vuestro transporte esa preparado para llevaros a la base. Llevatela, después de todo lo que ha pasado necesita descansar. Nosotros recogeremos sus cosas y las llevaremos.
En silencio, Jace me tomó en brazos y salió de la habitación, dejando a los tres hombres a solas con el cadáver de Daniel.
El edificio bullía de actividad, con agentes por todas partes, ayudando a algunos de los enfermos a salir de sus habitaciones y esposando a algunos celadores y enfermeras.
Jace ordenaba en ocasiones que soltaran a alguno, como a Johnsson, que corrió hacia Johanna y la abrazó, y a Stella, que rápidamente ayudó a los agentes a transportar a los pacientes.
Cuando al bajar nos encontramos las puertas abiertas de par en par, hacia el vestíbulo y mas allá hacia el exterior, pude ver los primeros rayos del día asomando tras las altas montañas y los espesos arboles.
El frescor de la madrugada bañó mi piel antes de que me dejara en el asiento del copiloto de un enorme Jeep negro de aspecto militar.
-Siento haber llegado tan tarde. Casi muero solo de pensar en lo que estaba a punto de hacerte. 
No puedo contestarle, aun no me siento preparada para hablar de lo que ha pasado esta noche, asi que hago lo que mejor se y guardo silencio.
Avanzamos con el sol saliendo, entre los arboles, y en el asiento junto al mio, pues el repentino resplandor de Jace sigue tan intenso como hacia un tiempo.
cuando ya llevamos media hora de silencio y el sol ilumina el camino, premitiendome ver en la lejanía el pueblo Witches desaparecer, el vuelve a hablar.
-No tendrás que volver a un centro- me miró un segundo y volvió a centrarse en la carretera- quería decírtelo para que no temas que volvamos a encerrarte. Se que no estas loca, no permitiré que te vuelvan a encerrar. Llevas tantos años ahí dentro que nadie sabe decir cuantos. No volverás.
El silencio regresa, pero esta vez es diferente, me pesa.
-11 años- digo con voz ronca por el desuso.
-¿Que?- pregunta confuso y sorprendido.
-He estado en Rimbaud 11 años, pronto serian 12.- Aclaro.
-No tendrás que volver jamás.

FIN

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