viernes, 10 de junio de 2016

CAPITULO 28

EL PEOR ASESINO DEL MUNDO, ES LA CONFIANZA.
Miré hacia el cabecero y allí estaban mis manos, sujetas por unos grilletes plateados, con las mismas runas azules que el cuchillo que había matado a Alice y que la espada que me había matado a mi.
Un chirrido fuera me hizo mirar a la puerta, entreabierta.
Entonces comprendí que esto era un sueño, pero no un sueño bueno.
Jace me iba a matar.
Pero de pronto, un manto gélido que me resultaba conocido me envolvió, dejándome helada y con la piel de gallina.
-Me alegro de que estés despierta, preciosa.
Las palabras provenían de la nada, hasta que un pesado cuerpo se materializó en mitad de mi habitación, entre la puerta y yo. Unos penetrantes ojos claros se clavaron en mi, con una sonrisa gélida de suficiencia en su rostro.
Era extraño, pues desde que lo conocí siempre resplandecía, no es que hubiera dejado de hacerlo, simplemente la luz ya no era cálida. Todo en el desprendía frialdad.
-Por un momento pensé que había sobrestimado tu poder y te había matado.- Dijo Daniel apoyándose con tranquilidad sobre la cómoda y mirándome de arriba a abajo.-Es una autentica lastima que no seas mas fuerte, tu cuerpo débil me obliga a hacer esto antes de lo que hubiera querido. ¿Sabes? Planeaba sacarte de aquí, llevarte a algún lugar bonito, lejos de ese estúpido guardaespaldas tuyo y divertirme un poco.
Comenzó a pasear por la habitación, sin apartar la mirada de mi, como si no quisiera perderse ni una sola de mis expresiones.
-No te confundas, hacer que dudaras del grandullón, hasta temerle tanto como para creer que te mataría ha sido muy divertido, mas incluso que el ponerlo celoso hasta el punto de querer matarme. Me extraño tanto que mi truco con Avery funcionara, pensé ella tendría que embrujarlo como es debido, pero al parecer una simple hipnosis sirvió para alejarlo de ti. El pobre bonachón tiene una mente muy simple ¿Verdad?
Al ver mi expresión sorprendida, o mas bien estupefacta, soltó una risa cantarina, que en cualquier otro momento y lugar hubiera sido encantadora.
-Bueno querida, pareces confusa. No quiero eso, enturbia tu aura, así que te lo explicaré todo para que entiendas la razón de todos los acontecimientos de las ultimas semanas, así entenderás como llegamos a esto. ¿Que te parece?- hizo una pausa en su caminar y yo solo lo mire fijamente con el mas puro odio marcado en mi rostro. No abrí la boca, pues no quería decirle nada.- Que tonto que soy a veces, preguntándote. ¡Como si tuvieras alguna elección!- soltó con una larga carcajada, esta vez mas parecida a la de un villano de película que a un dulce sonido.
Camino hasta la pared lisa y sucia que había cubierto con tantas de mis citas literarias favoritas a lo largo de los años.
-Tienes una interesante colección por aquí, señorita lectora.
Pareció leer con atención durante unos segundos. Luego soltó un pesado suspiro y volvió a mirarme. 
-Tal vez deberías ponerte cómoda, puedo tardar un rato en contarte tu ultimo cuento para dormir, aunque seria mas correcto llamarlo un cuento para morir ¿No?
El comentario me afectó mas de lo que me hubiera gustado, pero intenté no mostrarlo.
-Pues veras, resulta que escuche como Jace y tu doctor hablaban sobre tu encierro de años y sobre que no podía ser beneficioso para tu... estado, el haber permanecido tanto tiempo sin que te de mas que el aire que pasa por las ventanas. Fue cuando me di cuenta de que el estaba enamorado de ti. Desde el primer día supe que seria un enorme problema para mi plan, por su preocupación por ti, pero al comprender que sus sentimientos iban mas aya, me di cuenta que tenia que alejarlo de ti, como fuera. Y que mejor manera de hacerlo sin que sospechara de que tramaba algo que hacer que tu lo odies y le exigieras que se alejara.
<< No se me ocurría una forma de hacerlo, así que en un día libre, mientras tomaba algo en un bar local, vi como Avery intentaba hacer... Bueno, ya sabes, progresos con Jace. El simplemente la apartó y se fue. Entonces me acerqué a ella, la invité a una copa y charlamos. Para alguien como yo, una persona de mundo, es fácil reconocer a alguien sobrenatural. Todo en ella gritaba "bruja". Resulta que llevaba unos meses tras de Jace y este se le resistía, cosa que para ella solo lo hacia mas irresistible.
<<Así que ella y yo hicimos un trato. El día que Jace te sacara de aquí, yo la llamaría para que lo alejara de ti con hipnosis. Dijo que lo había privado antes, pero que no era su fuerte. Yo supuse que al estar contigo, Jace bajaría la guardia y seria mas influenciable, pero no esperaba un control total sobre el. Cuando Avery lo alejo de ti, mandé a Darril a por ti.
Su constante paseo no cesaba y yo no le quitaba la vista de encima, pensando una manera de soltarme, y a la vez, algo distraída por su historia. No entendía nada. No sabia por que se había esforzado tanto en separarme de Jace. Por que era tan importante para el. Lo que quería de mi.
Pero lo que menos entendía era por que había llegado a Rimbaud en primer lugar.
-¿Sabes? Jace tenia razón. En ocasiones vasta mirarte para saber lo que estas pensando, las cosas que dirías. Si lo que te preocupa es hablar, puedes hacerlo, no romperás esa estúpida norma tuya de silencio, esto es un sueño. Bueno, lo que se refiere a tu cuerpo encadenado, yo soy muy real y tu muerte también lo sera.
Guardo silencio por un momento, esperando a ver si realmente rompía el silencio y le preguntaba todas las cuestionas que pasaban por mi cabeza. Al no hacerlo, continuo con su paseo, como un centinela ante un prisionero.
-Como quieras, no necesito que hables para saber lo que piensas. Seguro que te preguntas el por que. Y también quien coño es Darril. Bueno, la primera pregunta es mas larga, así que la responderé después. En cuanto a Darril, ¿No puedes adivinarlo?
Una simple persona me vino a la cabeza. El hombre que me había matado. El mismo al que Daniel había atravesado con su enorme espada de runas azules.
-OHH! Tus ojos querida. Son tan expresivos. ¿Como no me había dado cuenta antes? Es tan fácil ver todo, perdí mi tiempo y mi energía penetrando en tu mente, lo tienes todo escrito en la cara. Si supones que Darril es el hombre que te persiguió y te asesinó, estas en lo correcto. Seguro que estaras pensando en como pude matarlo si era de los mios. Simple, era solo un peón, cuando lo llamé sabia que tendría que matarlo, por eso lo elegí, no ve mas allá de una chica bonita y una buena cena. Le dije que podría tenerte y que me trajera tu cadáver. Y cuando estaba a punto de rematar lo que quedaba de vida en tu cuerpo, lo maté, sabiendo que tu otro yo estaría observando como os salvaba y te haría confiar en mi.
Todo lo que decía tenia sentido, y yo me sentía una tonta. Habia sido tan estúpida como para creer en el.
Entonces comprendí las palabras de Alice, "Desconfía de él, Raven, abre los ojos, no merece la confianza que le das".
No se refería a Jace, sino a Daniel, pero ciega por todo su teatro había creído lo contrario.
Habia confiado en el.
Y esa confianza me iba a matar.
-Bien, nuestra conversación avanza hasta un punto importante. Ahora te contaré el porqué de todo esto.
Caminó hacia la cama y se acuclillo, dejando su rosto a la altura del mio y me agarró con fuerza la barbilla cuando intenté apartarme.
-Veras preciosa, resulta que no soy humano. Supongo que eso no suena tan extraño, sabiendo todo lo que puedo hacer. Mi especie es un poco... La marginada del submundo. Y esto es así por nuestra exigente dieta. Nosotros devoramos almas. Toda criatura tiene alma, lo que nos ayuda bastante, pero solo unas almas especificas nos dan la fuerza para vivir, pues dependiendo de la fuerza del alma de la que nos alimentamos viviremos mas o menos años. Si quieres verlo de otra manera, digamos que soy bastante mas viejo de lo que aparento y para mantenerme joven, fuerte y vivo, necesito de gente. Gente como tu.
Se acercó mas, rozando su nariz contra mi mejilla y tomando una profunda respiración, oliéndome.
-Porque resulta, preciosa, que tu tienes un de las almas mas poderosas que uno de los míos sueña jamas con poder contemplar, cuanto menos probar.
Sacó la lengua y la pasó por todo mi pómulo derecho, haciéndome sentir mas asco del que antes podía haber sentido al tenerle cerca.
-Y eso es porque tu, preciosa, eres un Demon.

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