jueves, 10 de marzo de 2016

CAPITULO 24

La atmósfera de la consulta del doctor Muerte era mucho mas siniestra que la de Ghost.
Durante los últimos diez minutos Kendrick me ha estado observando en silencio, con un cuaderno sobre sus rodillas cruzadas y un bolígrafo en la mano izquierda, sin despegar sus ojos negros, tan negros que parecían pozos sin fondo, de mi.
Yo, a diferencia que con doctor Ghost, tampoco podía ignorarlo.
Su gélida mirada me hacia sentir en peligro constante, por lo que no pude relajarme y mirar por la ventana, a parte de que estaba completamente cerrada, sin dejar pasar ni un solo rayo de luz natural.
Nunca me había tratado. El doctor muerte era el encargado de los peores pacientes, aquellos cuya razón los había abandonado completamente. Las enfermeras los llamaban "los dementes"
"Los dementes" eran un pequeño grupo de unos cinco pacientes, peligrosos para los demás y para ellos mismos, que vivían separados de nosotros, en las habitaciones del alas este.
Hacia un par de años, tan solo eran dos los ocupantes de el ala aislada, esa es una de las razones por la que llaman a Kendrick doctor Muerte.
Decían que acababa con los pacientes, con la poca cordura que les quedaba y los mandaba al ala este.
Ahora podía comprender mejor los rumores sobre él.
Nunca lo había visto, al igual que a muchos de los otros doctores que trataban a otro tipo de pacientes, pues no pasaban demasiado tiempo allí. Por lo que nunca había creído completamente las habladurías de las enfermeras sobre la imponente mirada de el doctor, que a todas le parecía altamente atractivo, pero ninguna tenia el valor de acercarse a el por el terror de sentir su mirada sobre ellas.
"Bueno, atractivo es un rato" pensó Soul "pero es realmente aterrador"
El doctor Kendrick era un hombre joven, no llegaría a los 30 años, de cuerpo robusto, hombros anchos y pómulos fuertes. Su pelo oscuro caía sobre su frente, sin llegar a tocar sus ojos, dándole un aspecto aun mas juvenil. Su aspecto era serio, no solo por su rostro sino por el solemne traje negro de tres piezas que llevaba, como si viniera de un funeral.
-Sabes que este silencio no me ayuda a ayudarte, ¿verdad, Raven?- soltó de repente, sobresaltándome con su profunda y ronca voz, que inundó toda la estancia.
No me moví, simplemente le soporté la mirada, hasta que no pude mas y miré mis zapatos, de aspecto sucio y destartalado comparado con los relucientes mocasines negros que llevaba el doctor.
-Bien, si quieres seguir en silencio me parece perfecto, pero permiteme a mi hablar. Eres la paciente que mas tiempo ha pasado entre estas paredes, ¿No es cierto?-Preguntó comprobando los papeles que tenia en la carpeta, que no había visto bajo el cuaderno de notas sobre sus rodillas, seguramente mi ficha médica.
El silencio volvió a apoderarse de la sala, pero esta vez pesaba mucho más. Lo miré, esperando que continuara, pero parecía determinado a hacerme participar en su monologo. Cuando no pude soportar más el peso de su mirada, como si hurgara en mi interior, asentí, respondiendo a su pregunta.
-Pero en tu ficha no pone tu fecha de ingreso, solo aparece información desde que el doctor Ghost tomó el relevo del doctor Neil, hace cuatro años. Ese es el nombre de tu primer doctor ¿verdad?.
Asentí, sin mirarlo.
En su lugar, contemplé las paredes vacías, en las que los demás doctores solían colgar fotos o cuadros, para dar un aspecto mas amigable a la sala, sin embargo el no había puesto nada. 
Realmente no había nada en la habitación que dijera que podía haber una persona usándola, trabajando en ella, salvo el simple maletín negro que había sobre el plano escritorio.
Siempre había odiado el desorden que el doctor Ghost siempre tenia en su oficina, pero ahora, al comparar ambas, comprendí que podía llegar a ser mas reconfortante el desorden que nada en absoluto.
-¿Cuantos años llevas aquí?- Preguntó, alzando la mirada y posándola con una fuerza demoledora en mi.
"Madre mía, este tío debería ser policía, haría hablar a cualquiera"
"A mi no, he terminado con esto. No pienso abrir la boca de nuevo hasta que salga de aquí, si es que la visión de Alice se hace realidad"
"No seas negativa. No te puedes deprimir, tienes que salir de aquí y vivir, no solo por ti, sino también por Alice"
Cogí aire y solté un sonoro suspiro, me senté recta en el sillón y le sostuve la mirada al doctor muerte.
Respondería algunas de sus preguntas, para que la dejara irse pronto, pero sin decir nada.
-Bueno, no es algo tan importante, pero espero que me lo puedas decir a lo largo de nuestras sesiones. Tengo la esperanza de que con el tiempo te abras y vuelvas a hablar. He estado investigando sobre ti, preguntándole a enfermeras y celadores sobre tu comportamiento con ellos y con otros pacientes. Espero que no te importe, como puedes comprender tu comportamiento en el entorno social del centro es muy importante para mi evaluación y supongo que quieres una evaluación favorable, pues puede significar el alta medica.- su rostro no dejaba ver mucho, solo un atisbo de diversión y... ¿complicidad?
"¿No te suena un poco raro? No se" dijo Soul, tan confusa como yo por su extraño discurso "Suena casi como si quisiera ayudarte"
"No se que da mas miedo, si su silencio y su mirada acusadora, o su amabilidad. Me confunde. Por un momento ha parecido el hombre del que todos hablan con temor y a lo largo de la conversación ha ido cambiando el tono. ¿No querrá que confíe en el para hundirme más?"
"No se que pensar. Últimamente he aprendido que no eres tan paranoica como creía. Confío en tu instinto"
"Hay algo en el, no se lo que es, pero creo que guarda un as bajo la manga"
-Bueno- interrumpió mis pensamientos bruscamente, con una mirada de curiosidad, como si pudiera sentir mi conversación interna, pero sin saber que pensar de ella. Miró su enorme reloj, de aspecto costoso y luego volvió a mirarme.- Nuestra hora ha terminado. Debido a la experiencia traumática que pasaste la otra noche he cambiado tu sesión semanal a tres por semana, así que te espero mañana la misma hora.
Me levanté sin hacer ni un solo ruido y caminé hacia la puerta.
Cuando esta se cerraba tras de mi alcancé a escuchar: 
-Lleva cuidado, Raven, no quiero que termines como Alice.

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