jueves, 10 de marzo de 2016

CAPITULO 22

Notaba su intensa mirada durante todo el día, pero no dijo nada, solo se dedicó a mirarme como si su vida dependiera de ello.
Creo que todos notaron que había algo anormal entre Jace y yo, porque las miradas, ya no solo de celadores y enfermeras, sino también de los pacientes, estuvieron sobre nosotros todo el día.
Cada vez que se acercaba a mi para algo, ya fuera traerme mi medicación o la comida, me tensaba, esperando que me hablara o incluso que intentara disculparse de nuevo, pero lo único que había entre nosotros era silencio.
Fue un día tan normal, sin ningún altercado entre pacientes o con los celadores, sin ningún desvarío exagerado por parte de algún enfermo, como solía pasar en ocasiones, que pareció eterno.
Incluso en el sueño de esa noche no pasó nada interesante.
El mismo pasillo de todas las noches, con la única excepción de que no había ninguna puerta. Algo que no me esperaba.
Y dado que no podía despertarme a voluntad, me tocó vagar por los pasillos dormidos como un alma en pena durante lo que parecieron horas, lo que me permitió observar a los celadores del turno de noche, en la sala de descanso, bebiendo cervezas y jugando al poker.
Cuando por fin sentí el tirón característico que me devolvía a mi cuerpo, estaba muerta de aburrimiento.
Debía de haber sabido que toda esa calma tan solo precedía a la tempestad.
Era temprano. Tanto, que cuando abrí la puerta de la habitación, todo seguía en la mas profunda oscuridad.
No notaba ese olor a comida tan característico de las mañanas y nadie había venido a buscarme, lo que me indicaba que seguramente la hora del desayuno estaba bastante lejos.
No quería volver a la habitación, así que decidí que pasear un poco por el edificio no me haría mal.
Que equivocada estaba.
Los destartalados pasillos ya de por si sombríos eran aterradores a esa hora, con la oscuridad como reina y el silencio como su consorte.
Lo único que rompía el atronador silencio era el sonido entrecortado de mi respiración y de las tablas chirriantes del suelo cuando las pisaba.
Al bajar la escalera comencé a sentir algo extraño, no sabia lo que era, pero algo no iba bien, es mas, algo estaba muy mal. Un penetrante olor a oxido inundaba toda la planta de las chicas, en donde había estado ya tantas veces en sueños. 
Entonces oí un ruido, algo que yo no había hecho.
Provenía de la habitación de Alice, la cual tenia la puerta entreabierta lo que permitía que se escapara de su interior un pequeño rayo de luz blanca.
Otra vez el mismo sonido.
La curiosidad me pudo y caminé por el pasillo intentando no hacer ruido, pisando con cuidado las tablas, hacia la habitación.
Con cuidado, sin apartar mi cuerpo de la pared, estiré el cuello para asomarme a la rendija de la puerta.
Podría haber esperado cualquier cosa, como que Alice estuviera pintando sus visiones en las paredes, bailando desnuda a la luz de la luna para invocar a los dioses, que algún celador se hubiera colado en su cuarto para aprovecharse de ella, o incluso que un hombrecillo verde estuviera jugando a las cartas con ella. Viviendo durante tantos años en un lugar como Rimbaud aprendes a esperar cualquier cosa.
Pero jamás, jamás, habría imaginado ni en mis mas oscuras pesadillas, ver lo que vi.
La sangre lo cubría todo.
Las paredes, habitualmente decoradas con papel pintado de flores, ahora estaban decoradas con grandes salpicaduras escarlata.
El suelo de madera era el huésped del inmenso charco rojo que se extendía alrededor de una pequeña figura de pelo negro y pijama azul. La piel pálida, ahora aun mas blanca, parecía brillar en la oscuridad de la madrugada.
El movimiento de una sombra permitió que la escasa luz que entraba por la ventana alumbrara el joven rostro, en el que estaba impresa una grotesca  mueca de horror.
Alice.
"Oh, no" Susurró Soul, antes de que yo pudiera decir nada por el shock en el que e encontraba.
Claro que ese Shock no hizo mas que aumentar cuando vi lo que ocurrió a continuación.
La sombra que con anterioridad había notado moverse entró en la trayectoria de la luz, agachándose junto al inerte cuerpecillo de Alice. Una gran mano agarró el cuchillo, el cual no había notado, que aun estaba sumergido en el pecho de la victima, y lo arrancó can fuerza, saliendo este completamente rojo.
El cuchillo emitía un extraño resplandor azul, como el que inundo todo el sueño con Alice, y las extrañas runas que recorrían toda la hoja goteaban azul puro y brillante.
No podía seguir mirando lo que le había quitado la vida a Alice, con quien tan solo ayer había estado hablando en sueños, quien me había advertido del peligro que corría.
¿Acaso ella no había visto su propio futuro?
¿No sabias que corría un peligro aun mas inminente que el mio?
Levanté la mirada, queriendo ver quien le había arrebatado su vida y me topé con unos ojos, unos ojos que no eran normales, ojos de mil tonalidades distintas de azul. Unos ojos desconocidos, pero que conocía muy bien.
Al ver esos ojos, recordé lo que Alice dijo al terminar la conexión con el sueño.
"-Desconfía de él, Raven, abre los ojos, no merece la confianza que le das.-"
Arrodillado junto al cuerpo muerto de Alice, se encontraba Jace.
-Toda mi vida me hicieron saber que no llegaría a nada, que no seria nadie.- Le habló al cuerpo, casi con lastima. Al parecer no me había visto.- Mi madre solía decirme '¿Quien te crees que eres para cambiar el mundo, niño tonto?'Yo pensaba que se equivocaba, que podía hacer cosas buenas, pero en situaciones como esta la recuerdo y me hace pensar que tal vez tenia razón. Lo siento, pero esto tenia que pasar.
Di un paso hacia atras, queriendo retroceder el tiempo, que nada de eso hubiera pasado, que el Jace en el que tanto habia confiado no fuera un asesino.
'-Desconfía de él, Raven, abre los ojos, no merece la confianza que le das.-'Volvio a sonr en mi cabeza la voz de Alice.
Podia sentir que Soul trataba de hablar, de que la escuchara, queria decirme algo, pero no podia oirla, todo lo que escuchaba era el ruido de mi corazon desbocado mientras trataba de dejar de mirar esa grotesca escena.
Un paso.
Sangre.
Un paso.
Muerte.
Un paso.
Chirrido.
La madera se quejó bajo mi peso y la intensa mirada de Jace dejó el cadáver y se fijó en mi. Sus ojos se ampliaron con sorpresa y se levantó como movido por un resorte. Caminó hacia mi.
Yo, por fin, reaccioné y comencé a correr por el pasillo, pero con un par de zancadas de sus largas piernas no tardó en darme alcance.
Me agarró con fuerza de los brazos, tanta que estaba segura de que en un par de horas luciría unos buenos moretones, si seguía viva para entonces. Abrí la boca y grité con toda la fuerza de mis pulmones, esperando que desde ese lugar alguien pudiera escucharme. Para que me salvaran.
El puso su gran mano sobre mi boca, silenciandome, y me estrecho contra su cuerpo para que no pudiera moverme.
-Silencio, Raven. No es lo que parece. Mantente tranquila por favor.
Fuertes pasos, como de varias personas, se escucharon desde el pasillo de abajo y Jace maldijo.
-¡Rápido!- Llamó- ¡Hay una emergencia!
Los pasos siguieron por las escaleras y entonces un numeroso grupo formado por celadores y enfermeras aparecieron y observaron sorprendidos la situación.
-La paciente Alice Becker esta muerta, alguien la ha matado con un arma blanca. Cuando llegué ya no se podía hacer nada.
Un par de hombres corrieron a la habitación para ver o que había pasado.
"Raven, es hora de hablar, tienes que contar lo que has visto" Dijo Soul.
-¿Que ocurre con ella?- Preguntó la enfermera Shiver.
-Creo que deambulaba por el edificio y vio el cadáver. Se ha vuelto salvaje, ha intentado atacarme - Mintió descaradamente Jace. 
-Llévala a la sala de castigo hasta que se tranquilice, John- ordenó el señor Mallis, el jefe de los celadores.
El celador Morrison me cogió de entre los brazos de Jace y se dio la vuelta hacia las escaleras. 
-Espera un momento- Pidió Shiver y se acerco a nosotros, con una jeringuilla en la mano.
Yo me revolví, intentando zafarme de Morrison, pero era demasiado fuerte, así que Shiver clavó la aguja en mi brazo y me inyectó lo que fuera ese liquido.
A cabo de unos segundos los ojos me comenzaron a pesar y la inconsciencia comenzó a llamarme.
Lo ultimo que vi, mientras era llevada escaleras abajo, fueron los ojos azules de Jace y lo que parecía una lagrima recorrió mi mejilla.

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