jueves, 10 de marzo de 2016

CAPITULO 23

Lo primero de lo que fui consciente al despertar fue del intenso dolor de cabeza. Sentía como si mi cerebro fuera una puerta y alguien llamara a ella con un martillo.
"Si este dolor fuera causado por un martillo apostaría a que es Mjolnir " habló Soul, con tono de queja.
"Soul, no estoy pensando lo suficientemente bien como para saber que es eso. Me siento muy confusa" Me quejé yo también, intentando abrir mir ojos, sin demasiado éxito, pues los parpados se sentían muy pesados.
"Es el nombre del martillo de Thor. Ya sabes, el dios del trueno nórdico. Lo leíste en ese libro que te regalo tu abuela sobre dioses del mundo."
"Si, se quien es ese dios, pero no tengo la cabeza como para recordar el nombre de su martillo" le repliqué, en tono agresivo, pues mi mal humor iba en aumento.
"Tranquila, fiera, no tienes que agredirme o enfadarte conmigo. No soy yo la que te ha metido aquí."
Esas palabras hicieron a las imágenes volver a mi mente, y de repente me sentí totalmente despejada.
Abrí los ojos de golpe y me levante sintiéndome mareada, pero no me importaba.
Estaba en un pequeño cubículo, de a penas tres metros cuadrados, cuyas paredes y suelo estaban acolchadas con un extraño material que antaño había sido blanco, pero ahora tenia un color amarillento. Estaba completamente cerrado. No habían ventanas, solo una puerta, acoplada al acolchado de la pared, con lo que parecía una gatera en ella, solo que mucho mas pequeña, apenas suficiente para que pasara una bandeja con comida.
Caminé balanceándome hacia la puerta, cuyo acolchado estaba surcado por lo que parecían marcas de arañazos, algunas de ellas sanguinolentas.
Comencé a golpear la puerta lo mas fuerte que podía, intentando que alguien me escuchara, que me sacaran de allí.
Comenzaba a sentirme agobiada, en ese espacio tan reducido, lleno de marcas en las paredes y con el recuerdo aun fresco del charco de sangre en el que Alice había estado bañada.
Su propia sangre.
Golpeé mas fuerte, comenzando a emitir gritos, intentando que me escucharan.
Así pasaron minutos, conmigo golpeando de forma incontrolable la puerta, chillando como si me estuvieran matando, y con Soul intentando calmarme, con poco éxito.
Cuando la sangre comenzó a manchar el material de la pared y las mangas de mi pijama, me di por vencida, dejándome resbalar por la pared hasta el suelo, donde llevando las rodillas al pecho y rodeándolas con los brazos, me hice una bola y por primera vez en años, pues esa semana parecía estar rompiendo todos mis récords de cosas que llevaba sin hacer años, las lagrimas se desbordaron de mis húmedos ojos y resbalaron con rapidez por mis mejillas.
"No puedo creerlo, Soul. No puedo creer que Jace sea un asesino, no el Jace que en navidad me trae dulces a escondidas, ni el que se sienta durante horas a jugar al ajedrez sabiendo que perderá, a menos que me de lastima, ni el que lleva años hablándome sin parar solo por intentar que le conteste. Este no es el Jace que yo conozco" sollocé, comenzando a emitir pequeños hipidos por la fuerza de mi llanto.
No recordaba haber llorado así jamas, ni siquiera cuando mi madre murió.
El dolor que me causaba su traición, mezclado con la incredulidad, hacia que mi pecho retumbase de angustia.
"Yo tampoco lo entiendo, Raven. Tal vez... Es posible que sea un malentendido."
"¿Como se puede malinterpretar un asesinato? Tu también viste a Alice. ¡Y después me hizo parecer loca! Hizo que me metieran aquí para que no pudiera decir lo que había hecho, aunque, de todas formas ¿Quien me habría creído? A nadie le interesa oír si tengo algo que decir."
"¡Cállate ya!" Gritó Soul, asustándome, pues jamás había escuchado en su voz un tono tan agresivo. No estaba enfadada, estaba colérica. "Deja de compadecerte de ti misma. ¡Estas viva! Puedes luchar. Puedes salir de este infierno. Alice jamas dijo que ella estaría bien, así que tu futuro aun puede cumplirse. Pero no llegaras a ningún sitio con esa mentalidad. No te hundas. ¡Lucha!"
Cuando acabó su discurso, sequé mis mejillas con la parte limpia de las mangas y me acosté en el suelo acolchado, cansada por todo el estrés acumulado y las noches de insomnio.
Y dormí.


Un ruido metálico, como de un gran cerrojo abriéndose, me despertó.
Abrí los ojos, que aun se sentían pesados y escocían por las lagrimas que precedieron al sueño, y los froté un poco para poder ver como la puerta se abría con un sonoro chirrido y dejaba paso a dos celadores, junto con la enfermera Shiver.
-Buenos días señorita Blossom, me alegra ver que hoy esta mas tranquila. Me informaron de que ayer estuvo gritando y golpeando la puerta. ¿Es por eso que tiene sangre seca en las manos?
Desconfiada de que estuviera siendo tan amable después de que me hubiera metido en la sala de castigo escondí mis manos entre mi espalda y la pared.
-Tranquila, cielo, no estas en problemas. Te ingresamos en la sala de aislamiento durante dos días para que te tranquilizaras. Podrías haberte hecho daño. Bueno, mucho mas daño que un par de arañazos en las manos.
"¿Dos días?" Pregunto confundida, esperando algún comentario de Soul.
"Yo... No soy consciente de que haya pasado tanto tiempo, no recuerdo nada desde que te fuiste a dormir. ¿No has soñado nada?"
"No" niego "Absolutamente nada. Solo... solo he dormido." Digo, confusa de que tras tanto tiempo soñando fuera de mi cuerpo esa noche no haya soñado nada.
-Muy bien, tienes que ver a un medico, necesitas una nueva evaluación psiquiátrica. El doctor Ghost no se encuentra en el estado, esta de viaje de negocios. Hemos llamado a tu tía - cuando dijo eso hizo una pausa y me miró, como si esperara algo de mi. Yo no había mostrado ninguna reacción ante la mención de esa víbora, ni siquiera había parpadeado.
Ella lo sabia.
La enfermera Shiver sabia que yo estaba allí por culpa de mi tía. Sabia por que me habían encerrado tantos años, la verdadera razón.
-Ella nos ha dado permiso para que te transfiramos indefinidamente al doctor Kendrick.
"Oh, mierda. ¿Ese no es el doctor muerte?"
"Lo es" Afirmé, con el miedo recorriendo mi espina dorsal en forma de escalofrío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario