viernes, 1 de mayo de 2015

Capitulo 8


La ducha fue como estar en la gloria. La relajación en la que te sumerges cuando en agua caliente cae sobre ti es como celestial.
-¡Oye Raven! ¡No se tarda tanto en ducharse! ¡¿Qué estás haciendo ahí, pervertida?! ¡Si no sales pronto entraré, me da igual si estas presentable o no!- Gritó Jace desde el otro lado de la puerta de la pequeña cabina en la que me estaba lavando.
“Se acabó el cielo” Se burló Soul.

El resto del día no fue demasiado interesante. Lo único que cabe destacar es la actitud hostil de Jace hacia Daniel.
Cada vez que Daniel aparecía en una habitación, ya fuera llevado cajas de comida en el comedor, o ayudando  a alguno de los pacientes, Jace aparecía, como un fantasma, junto a mí, sin despegar los ojos de un muy despreocupado Daniel, e incluso poniéndole mala cara.
Este hecho no les pasó desapercibidos a los otros celadores, pues algunos de ellos parecían divertidos ante la protección exagerada de Jace, y a las enfermeras, como Stella, que se acercó a hablar con él y a decirle que se relajara un poco.
En resumen, tuve un perro guardián, más insistente de lo normal.
Soul tampoco desperdicio esa oportunidad para molestarme, diciendo que “el pobre guaperas de Jace”, como ella lo solía llamar, estaba tan celoso que le salía humo por las orejas.
Yo, como la mayoría de las veces, la ignoré, pero me divertí bastante viendo a Jace refunfuñar y de mal humor.
Volví a darle una paliza al ajedrez.
Cuando fueron las ocho de la noche Jace me acompañó a mi habitación y me dio las buenas noches antes de marcharse, mirando bien el pasillo para asegurarse de que no hubiera “nadie” escondido, como un padre mirando bajo la cama de un niño por si hubieran monstruos.
Me senté en mi cama y esperé a que el sueño me llegara.
Cuando mis ojos se estaban cerrando algo me lo impidió.
“Parece que tu guardián no me permitirá acercarme a ti más. Pobre tonto, piensa que vigilándome me impedirá hablarte” Retumbó una voz por la habitación.
“¿Daniel?” Pregunté confundida.
“Tengo al muy tonto justo frente a mí y no tiene ni idea de que estoy comunicándome contigo. Me divierte la insignificancia de los humanos, creen que lo saben todo pero no llegan ni a la mitad” Rió de nuevo.
“¿Qué dices? ¿Humanos? ¿Por qué lo dices de ese modo?” Pregunté confundida.
“¿De qué modo Raven?”
“Como si no tuviera nada que ver contigo, como si tu no fueras humano” Expliqué algo cohibida, pues el sueño me invadía y notaba la pesadez de mis parpados vencerme.
“Eso es porque no lo soy. Buenas noches, preciosa”


No hay comentarios:

Publicar un comentario